jueves, 26 de noviembre de 2009

Jaén se queda sin reservas de cocaína

Las despensas de “coca” de la capital del Santo Reino se quedan vacías. Y es que, la banda de narcotraficantes que controlaba la distribución del 90 por ciento de la cocaína en la ciudad y en la provincia jiennense, se ha quedado sin negocio. Una operación conjunta y sin precedentes realizada entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Cuerpo de la Guardia Civil ha puesto fin al ejercicio de esta actividad ilegal.

El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogras (EDOA) de la Guardia Civil y la Policía de Jaén inició una investigación el pasado mes de mayo con el objetivo de acabar con la organización de colombianos que introducía cocaína a la capital jiennense. Esta red de narcotraficantes estaba muy bien estructurada. En Madrid residían los cabecillas de la banda, R. M. C. y A. S. Z., cuyo cometido se basaba en asegurarse que la droga llegara desde Colombia hasta España. Una vez cumplida la primera fase del negocio, J. L. B. G. se encargaba de trasladar la cocaína en su coche hasta Jaén, donde se reunía con dos mediadores que se responsabilizaban del corte de la droga y de distribuirla entre los “camellos” de la ciudad.

A partir de aquí, los agentes de la Policía y de la Guardia Civil le siguieron la pista a los miembros de esta banda y empezaron a controlar los puntos de venta de cocaína que tenían en Jaén y en otros municipios de la provincia. En uno de esos controles, los dos cuerpos de seguridad lograron detener a un narcotraficante de esta organización que conducía un Nissan Note a su paso por el polígono industrial Quiebra-Cántaros. El varón llevaba en el interior del vehículo 200 gramos de cocaína y fue detenido en el acto. Por su parte, la Guardia Civil arrestó a otro de los integrantes de esta banda en un control de carreteras al portar 1.250 gramos de “coca”. Con estas detenciones, la Policía y la Guardia Civil procedió al registro de los cinco pisos que los narcotraficantes utilizaban para el preparado y la distribución de la droga. Los agentes incautaron en estas viviendas grandes cantidades de dinero, teléfonos móviles y sustancias de corte, así como 8.000 dosis de cocaína preparadas para su venta.

En total, la operación “Ben Saprut” se ha saldado con la detención de ocho personas, cinco registros de domicilio y con la incautación de teléfonos móviles, dinero en metálico y de 1.450 gramos de cocaína puros.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Panelas con sabor a cocaína

La operación “Tablas” continúa. Las once detenciones que se realizaron hace unas semanas en el macrolaboratorio de Daimiel parecen no haber sido suficientes para desmontar por completo la mayor nave de producción de cocaína de nuestro país. Ahora, los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes trabajan en la desarticulación del entramado de compañías que suministraban de droga a esta red de narcotraficantes.

Hace unos días, la Policía Nacional incautó en el puerto de Valencia 17.000 kilos de panelas procedentes de Colombia, unos dulces típicos de América del Sur elaborados, exclusivamente, a base del jugo de la caña de azúcar. Pero estas “chancacas”, como también se conocen en Perú, contaban con la peculiaridad de que iban rellenas de cocaína, ya que en el interior de estas 17 toneladas de postre sudamericano había 230 kilos de “coca”. Su destino no era otro que ir a parar a la granja-laboratorio de Daimiel, que fue desmantelada por la Policía a mediados del mes de noviembre.

El cargamento portaba, en total, unos 18 palés que cargaban 34.000 kilos de panelas. A su llegada al puerto de Valencia, los agentes de la Policía Científica realizaron un muestreo rutinario de la carga completa y fue entonces cuando se percataron de la presencia de cocaína en 17 de las 34 toneladas del cargamento. Esta cantidad fue analizada en un laboratorio químico y en el estudio detectaron que la cocaína estaba repartida en 526 tabletas de este dulce.

La investigación policial ha determinado que la empresa colombiana que se encargaba de la exportación de estos dulces a España, es la misma que trabajaba para el laboratorio de Daimiel en la introducción de cocaína escondida en cacao en polvo. Además de ello, han averiguado que la compañía de esta empresa decidió camuflar la cocaína en las panelas para no levantar demasiadas sospechas. Y es que, Colombia, es el segundo productor mundial de este dulce y la agroindustria panelera constituye uno de los principales motores económicos del país, por lo que no iba a resultar muy extraño que llegara a Valencia un enorme cargamento de este producto.

En esta segunda fase de la operación “Tablas” ha colaborado la Brigada Central de Estupefacientes, la Comisaría Provincial de Ciudad Real y la Policía Científica. En esta ocasión, la Policía Nacional ha dado otro golpe a esta banda de narcotraficantes al detener a la administradora de la empresa que importaba estos productos para ocultar en su interior la cocaína. Los agentes han asegurado que la investigación no se da por concluida y que no se descartan nuevas detenciones.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La granjeros de la "coca" de Daimiel


¿Qué tendría de especial que hubiera un laboratorio en mitad de la nada y alejado de cualquier seña de urbanización? Resultaría, como mínimo, un tanto curioso. Pero la cosa cambiaría si ese laboratorio se encuentra clandestino en una granja de explotación ganadera y en él se trabaja para la producción de 50 kilos de cocaína semanales.

La Policía Nacional ha encontrado la plasmación de esta aparente historia ficticia en Daimiel (Ciudad Real). Los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) han desarticulado el mayor asedio de fabricación de cocaína que se ha encontrado en nuestro país en la última década. El laboratorio se ocultaba en una granja de ganadería de 400 metros cuadrados en la que se trabajaba en la producción y adulteración de la cocaína. Para ello, se hacía uso de todas las las herramientas necesarias para su fabricación, entre las que se encontraban prensas hidráulicas, moldes y placas de corte, así como sustancias adulterantes como el bicarbonato de sodio, la procaína o la benzocaína. Sin duda, una auténtica planta de elaboración de “coca” al más puro estilo de las que se encuentran ocultas en la selva colombiana.

En el momento en el que la Policía asaltó la finca manchega, los agentes hallaron en su interior 8 toneladas de sustancias químicas, 275 kilogramos de sustancias de corte y a ocho de los once miembros de la organización clandestina. Los detenidos que se encontraban en el laboratorio, todos ellos de origen colombiano, eran los “cocineros” que se encargaban de elaborar los procesos químicos pertinentes para la adulteración de la cocaína. Los otros tres involucrados, naturales de Bolivia, fueron aprehendidos cuando los agentes procedieron al registro de sus viviendas en Bolaños de Calatrava y en Valdepeñas, donde residía el cabecilla de esta red de narcotraficantes.

Los capos surtían su negocio gracias a las enormes cantidades de cocaína que recibían oculta en sacos de cacao en polvo procedentes de Venezuela. Estos paquetes entraban en nuestro país en barco para sortear los controles de seguridad y el posible rastreo de los perros de la Policía. Miembros de la UDYCO descubrieron el contenido de estos cargamentos y le siguieron la pista para localizar y desmantelar la banda que se escondía detrás de este entramado. Pero el trabajo de investigación de los policías encontró muchas dificultades debido a las fuertes medidas de seguridad por las que se regían los miembros de esta banda. A la granja-laboratorio se accedía por un camino rural de difícil acceso y contaba con la vigilancia constante de uno de los socios de la banda. El resto de los integrantes trabajaban y vivían en el interior de la nave y sólo salían fuera cuando llegaba la noche para deshacerse de los restos de sustancias empleadas en el proceso de elaboración de cocaína. El único que tenía contacto con el exterior era el líder de la organización, ya que se ocupaba de que los paquetes de droga llegaran en perfecto estado. Si a ello le añadimos que esta gran planta de droga estaba rodeada de vacas, cerdos, ovejas y patos, resultaba imposible que se descubriera la coartada que se escondía detrás de este plan de camuflaje perfecto.

La operación “Tablas” ha contado con la intervención de la Brigada Central de Estupefacientes de la UDYCO, con la Policía Científica, la Policía Judicial, la Unidad de Guías Caninos de la Comisaría General de la Seguridad Ciudadana y con los GEO.

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