lunes, 30 de noviembre de 2009

"Los Paisas" pierden poder en el mercado del narcotráfico de Colombia


El Cuerpo de la Policía Nacional de Colombia continúa en las labores de desarticulación de la organización “Los Paisas”, una de las redes más importantes que colaboran en el apoyo a los sicarios de los carteles del narcotráfico colombiano.

Este fin de semana, los agentes de la Policía Antinarcóticos le han confiscado a esta banda una tonelada y media de cocaína que tenía como destino la costa oeste de Estados Unidos. La droga iba a bordo de una lancha rápida que navegaba por el mar Caribe. En el interior de la embarcación se ocultaban 49 paquetes entre los que se camuflaban los 1.500 kilos de cocaína. La sustancia estaba bien protegida, ya que los narcotraficantes envolvieron estos sacos con espuma de poliuretano para evitar que la salinidad del Océano Atlántico estropeara la pureza de la “coca” que transportaban. El navío fue detenido por la Policía portuaria a dos millas de Punta Paroa, una localidad perteneciente al departamento de La Guajira. La operación se saldó con la incautación del cargamento de cocaína, cuya venta estaba valorada en 52 millones de dólares, y con el arresto de los tres narcotraficantes que conducían la lancha, uno de ellos, originario del departamento de Antioquia y los otros dos, aborígenes de la etnia Wayúu, un pueblo indígena que habita tan sólo en los territorios del departamento colombiano de La Guajira y en los del Estado de Zulia de Venezuela.

Este no ha sido el único golpe que han recibido “Los Paisas” por parte de la Policía de Colombia. Y es que, durante este mes de noviembre, los agentes han llevado a cabo varias operaciones en las que han detenido a importantes miembros de la banda. En la primera de las redadas se capturó a 16 integrantes de esta red en las ciudades de Bogotá, Santa Marta, Barranquilla y en Villavicencio. Días más tarde, la Dirección de Investigación Criminal de la Policía colombiana, en colaboración con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), detuvo en Barranquilla a Donaldo Vervel García “El Gato”, jefe de la organización en el norte de Colombia y responsable del envío de cocaína a Centroamérica y Europa. Por su parte, el 14 de noviembre efectivos de la Armada Nacional arrestaron, en la ciudad de Montería, a Jairo Luis Díaz, más conocido como “Mincho”, el cabecilla de esta red de narcotraficantes. En esta operación, los agentes también incautaron varios teléfonos móviles, dos ordenadores portátiles y dos lanzagranadas, así como 2.422 cartuchos y 10 fusiles de diferente calibre.

Ahora, todos los esfuerzos de la Policía Nacional de Colombia se centran en la captura de Arnulfo Sánchez, alias “Pablito”, el nuevo líder de “Los Paisas” en la costa del norte del país. “Pablito” es un paramilitar integrado en la organización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo contrainsurgente considerado por Estados Unidos y por Colombia como una banda terrorista. El narcotraficante es buscado entre los territorios de Sierra Nevada y Santa Marta. La Policía ha ofrecido 3.000.000.000 de pesos para quien ofrezca una información fiable que conduzca a su detención.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Jaén se queda sin reservas de cocaína

Las despensas de “coca” de la capital del Santo Reino se quedan vacías. Y es que, la banda de narcotraficantes que controlaba la distribución del 90 por ciento de la cocaína en la ciudad y en la provincia jiennense, se ha quedado sin negocio. Una operación conjunta y sin precedentes realizada entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Cuerpo de la Guardia Civil ha puesto fin al ejercicio de esta actividad ilegal.

El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogras (EDOA) de la Guardia Civil y la Policía de Jaén inició una investigación el pasado mes de mayo con el objetivo de acabar con la organización de colombianos que introducía cocaína a la capital jiennense. Esta red de narcotraficantes estaba muy bien estructurada. En Madrid residían los cabecillas de la banda, R. M. C. y A. S. Z., cuyo cometido se basaba en asegurarse que la droga llegara desde Colombia hasta España. Una vez cumplida la primera fase del negocio, J. L. B. G. se encargaba de trasladar la cocaína en su coche hasta Jaén, donde se reunía con dos mediadores que se responsabilizaban del corte de la droga y de distribuirla entre los “camellos” de la ciudad.

A partir de aquí, los agentes de la Policía y de la Guardia Civil le siguieron la pista a los miembros de esta banda y empezaron a controlar los puntos de venta de cocaína que tenían en Jaén y en otros municipios de la provincia. En uno de esos controles, los dos cuerpos de seguridad lograron detener a un narcotraficante de esta organización que conducía un Nissan Note a su paso por el polígono industrial Quiebra-Cántaros. El varón llevaba en el interior del vehículo 200 gramos de cocaína y fue detenido en el acto. Por su parte, la Guardia Civil arrestó a otro de los integrantes de esta banda en un control de carreteras al portar 1.250 gramos de “coca”. Con estas detenciones, la Policía y la Guardia Civil procedió al registro de los cinco pisos que los narcotraficantes utilizaban para el preparado y la distribución de la droga. Los agentes incautaron en estas viviendas grandes cantidades de dinero, teléfonos móviles y sustancias de corte, así como 8.000 dosis de cocaína preparadas para su venta.

En total, la operación “Ben Saprut” se ha saldado con la detención de ocho personas, cinco registros de domicilio y con la incautación de teléfonos móviles, dinero en metálico y de 1.450 gramos de cocaína puros.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Panelas con sabor a cocaína

La operación “Tablas” continúa. Las once detenciones que se realizaron hace unas semanas en el macrolaboratorio de Daimiel parecen no haber sido suficientes para desmontar por completo la mayor nave de producción de cocaína de nuestro país. Ahora, los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes trabajan en la desarticulación del entramado de compañías que suministraban de droga a esta red de narcotraficantes.

Hace unos días, la Policía Nacional incautó en el puerto de Valencia 17.000 kilos de panelas procedentes de Colombia, unos dulces típicos de América del Sur elaborados, exclusivamente, a base del jugo de la caña de azúcar. Pero estas “chancacas”, como también se conocen en Perú, contaban con la peculiaridad de que iban rellenas de cocaína, ya que en el interior de estas 17 toneladas de postre sudamericano había 230 kilos de “coca”. Su destino no era otro que ir a parar a la granja-laboratorio de Daimiel, que fue desmantelada por la Policía a mediados del mes de noviembre.

El cargamento portaba, en total, unos 18 palés que cargaban 34.000 kilos de panelas. A su llegada al puerto de Valencia, los agentes de la Policía Científica realizaron un muestreo rutinario de la carga completa y fue entonces cuando se percataron de la presencia de cocaína en 17 de las 34 toneladas del cargamento. Esta cantidad fue analizada en un laboratorio químico y en el estudio detectaron que la cocaína estaba repartida en 526 tabletas de este dulce.

La investigación policial ha determinado que la empresa colombiana que se encargaba de la exportación de estos dulces a España, es la misma que trabajaba para el laboratorio de Daimiel en la introducción de cocaína escondida en cacao en polvo. Además de ello, han averiguado que la compañía de esta empresa decidió camuflar la cocaína en las panelas para no levantar demasiadas sospechas. Y es que, Colombia, es el segundo productor mundial de este dulce y la agroindustria panelera constituye uno de los principales motores económicos del país, por lo que no iba a resultar muy extraño que llegara a Valencia un enorme cargamento de este producto.

En esta segunda fase de la operación “Tablas” ha colaborado la Brigada Central de Estupefacientes, la Comisaría Provincial de Ciudad Real y la Policía Científica. En esta ocasión, la Policía Nacional ha dado otro golpe a esta banda de narcotraficantes al detener a la administradora de la empresa que importaba estos productos para ocultar en su interior la cocaína. Los agentes han asegurado que la investigación no se da por concluida y que no se descartan nuevas detenciones.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La granjeros de la "coca" de Daimiel


¿Qué tendría de especial que hubiera un laboratorio en mitad de la nada y alejado de cualquier seña de urbanización? Resultaría, como mínimo, un tanto curioso. Pero la cosa cambiaría si ese laboratorio se encuentra clandestino en una granja de explotación ganadera y en él se trabaja para la producción de 50 kilos de cocaína semanales.

La Policía Nacional ha encontrado la plasmación de esta aparente historia ficticia en Daimiel (Ciudad Real). Los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) han desarticulado el mayor asedio de fabricación de cocaína que se ha encontrado en nuestro país en la última década. El laboratorio se ocultaba en una granja de ganadería de 400 metros cuadrados en la que se trabajaba en la producción y adulteración de la cocaína. Para ello, se hacía uso de todas las las herramientas necesarias para su fabricación, entre las que se encontraban prensas hidráulicas, moldes y placas de corte, así como sustancias adulterantes como el bicarbonato de sodio, la procaína o la benzocaína. Sin duda, una auténtica planta de elaboración de “coca” al más puro estilo de las que se encuentran ocultas en la selva colombiana.

En el momento en el que la Policía asaltó la finca manchega, los agentes hallaron en su interior 8 toneladas de sustancias químicas, 275 kilogramos de sustancias de corte y a ocho de los once miembros de la organización clandestina. Los detenidos que se encontraban en el laboratorio, todos ellos de origen colombiano, eran los “cocineros” que se encargaban de elaborar los procesos químicos pertinentes para la adulteración de la cocaína. Los otros tres involucrados, naturales de Bolivia, fueron aprehendidos cuando los agentes procedieron al registro de sus viviendas en Bolaños de Calatrava y en Valdepeñas, donde residía el cabecilla de esta red de narcotraficantes.

Los capos surtían su negocio gracias a las enormes cantidades de cocaína que recibían oculta en sacos de cacao en polvo procedentes de Venezuela. Estos paquetes entraban en nuestro país en barco para sortear los controles de seguridad y el posible rastreo de los perros de la Policía. Miembros de la UDYCO descubrieron el contenido de estos cargamentos y le siguieron la pista para localizar y desmantelar la banda que se escondía detrás de este entramado. Pero el trabajo de investigación de los policías encontró muchas dificultades debido a las fuertes medidas de seguridad por las que se regían los miembros de esta banda. A la granja-laboratorio se accedía por un camino rural de difícil acceso y contaba con la vigilancia constante de uno de los socios de la banda. El resto de los integrantes trabajaban y vivían en el interior de la nave y sólo salían fuera cuando llegaba la noche para deshacerse de los restos de sustancias empleadas en el proceso de elaboración de cocaína. El único que tenía contacto con el exterior era el líder de la organización, ya que se ocupaba de que los paquetes de droga llegaran en perfecto estado. Si a ello le añadimos que esta gran planta de droga estaba rodeada de vacas, cerdos, ovejas y patos, resultaba imposible que se descubriera la coartada que se escondía detrás de este plan de camuflaje perfecto.

La operación “Tablas” ha contado con la intervención de la Brigada Central de Estupefacientes de la UDYCO, con la Policía Científica, la Policía Judicial, la Unidad de Guías Caninos de la Comisaría General de la Seguridad Ciudadana y con los GEO.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los narcoescondites con más ingenio

Juguetes, frutas exóticas, colchones hinchables o gambas congeladas. Estos han sido algunos de los escondites más inhóspitos que se han utilizado para introducir cocaína en nuestro país e intentar burlar los controles policiales.

El Ministerio del Interior ha publicado un informe elaborado por la Brigada Central de Estupefacientes en el que se indica que, durante este año, se han incautado 14.773 kilos de cocaína. Esta Cuerpo policial, junto con la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) llevan más de cuarenta años trabajando para acabar con el comercio de la droga más consumida en España. Pero los agentes han tenido que amoldarse a las nuevas tácticas empleadas por los “capos” y por sus organizaciones para desmantelar sus cada vez más agudas tramas de actuación.

Entre los alijos descomisados que han contado con un escondrijo más insólito destacan las cantidades de cocaína que se han descubierto ocultas entre plantillas de zapatillas, amplificadores, frenos de camiones, juguetes o tapizados de muebles. Por no hablar de las que iban escondidas en vajillas de porcelana, depósitos de plomo, latas de cerveza o frutas exóticas.
Gran parte de estas actuaciones antidroga las ha confiscado la Policía Nacional en su entrada por Galicia. Destaca la operación policial que incautó más de ochocientos kilos de cocaína camuflada entre gambas congeladas a su llegada al puerto coruñés de Marín. Pero estos casos no sólo se dan en la comunidad gallega. En Madrid se intervinieron varias maquinarias de molinos de viento que contenían 45 paquetes de cocaína y, en Valencia, se encontraron 12 kilos de “coca” ocultos en el armazón de unos muebles originarios de Perú.

Además de cocaína, durante 2009 se han interceptado otro tipo de drogas. En concreto, 74.184 kilos de hachís, 119 kilos de heroína o más de 5.000 dosis de LSD. Todo un reto para los miembros de la Brigada Central de Estupefacientes, uno de los cuerpos de mayor peso en el descomiso de droga de toda Europa.

martes, 3 de noviembre de 2009

Radiografía “cocainómana” del Ebro

De todo menos agua. Es la conclusión a la que han llegado expertos en química y biología al conocer los resultados sobre el estado del agua del río Ebro.

La Unión Europea y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han examinado el contenido de las aguas fluviales de nuestro país. El estudio ha desvelado que el Ebro, a su paso por Zaragoza, transporta más de 610 kilos de cocaína y 430 kilos de otro tipo de sustancias, entre las que se encuentran la heroína o las anfetaminas. Los investigadores analizaron quince puntos concretos en una distancia comprendida entre siete municipios “maños” y ello le bastó para confirmar que España es el mayor consumidor de Europa y que Zaragoza es la ciudad en la que más cocaína y heroína se consume al año. Estos datos revelan que, en la capital aragonesa, se consumen 31 dosis de cocaína al día por cada mil habitantes y que, económicamente, el negocio de la cocaína arrastra más de 700.000 mil euros al año en nuestro país.

Pero, ¿cómo llega la cocaína al agua? Una vez que se consume droga, ésta se elimina a través de la orina, por lo que va a parar, en primera instancia, a las aguas residuales y a las depuradoras. Y su fin no es otro que las aguas fluviales. A partir de aquí, el análisis está servido. Y, en este caso, ha descubierto que Zaragoza es la mayor consumidora de drogas de nuestro país, pero que le siguen de cerca Lleida, Logroño o Pamplona.

Este estudio se realizó bajo el proyecto “Aquaterra”, encargado de analizar la calidad y el estado de las aguas del viejo continente. La próxima aventura en la que se embarcará el CSIC será la de analizar la calidad del aire europeo para conocer, de nuevo, las zonas en las que prolifera el consumo de drogas.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Los narcotraficantes ya no tienen quien les escriba

Los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Galicia lo confirman. La región gallega debe continuar con el “sambenito” de ser uno de los paraísos de la cocaína de nuestro país, debido a que los delitos por tráfico de drogas han aumentado un 2,7% respecto al año pasado. Pontevedra se sitúa a la cabeza de este negocio. Y es que la ciudad de Vigo sigue siendo una de los destinos preferidos para coordinar el vaivén de cocaína entre España y los países de América Latina.
En los últimos días, la Policía Nacional ha desarticulado una banda de narcotraficantes colombianos que coordinaban desde Vigo la entrada de más de 40 kilos al mes de cocaína. La droga se introducían en nuestro país a través del servicio de correos y los paquetes postales servían para esconder entre 500 y 700 gramos de coca, pequeñas cantidades que conseguían pasar desapercibidas y burlar los controles de seguridad de los agentes policiales. Sin embargo, los narcotraficantes compensaban estas dosis con otras de mayor peso y, por ello, varias veces al mes hacían uso de “correos humanos” para introducir mayores sumas de cocaína.

La Policía comenzó a seguirle la pista a esta banda el pasado mes de julio. Los agentes averiguaron que la puerta de entrada de la droga era Vigo y que, una vez en el país, la cocaína se enviaba a Madrid, Valencia y Zaragoza, ciudades en las que vivían los principales cabecillas de la organización. Eran ellos los que, a través de paquetes postales, distribuían la droga a sus destinatarios con una identificación falsa. Durante este verano, fueron detenidas tres personas en el momento en el que recibieron los paquetes con cocaína. Pero cuando se pudo identificar a todos los integrantes de esta banda, agentes de los GRECO de Galicia, en colaboración con efectivos de la Policía Judicial y de la Jefatura Superior de Granada, procedieron a la desarticulación de esta red de narcotráfico. Las detenciones se produjeron en Madrid, Valencia y Granada. En total, son nueve los arrestados y todos ellos proceden de la ciudad colombiana de Cali. La operación policial continúa abierta y no se descartan nuevas investigaciones sobre el asunto.

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