jueves, 31 de diciembre de 2009

Balance anual sobre la confiscación de cocaína hispano-colombiana

2009 llega a su fin y, con él, concluye un año en el que el tráfico de cocaína ha seguido haciendo de las suyas. A pesar de ello, las autoridades especializadas en operaciones antidroga se muestran satisfechos por la labor realizada a lo largo de estos doce meses. Ahora, toca hacer balance de los resultados obtenidos por el trabajo que han llevado a cabo las fuerzas de seguridad del Estado colombiano y español, los países que, a nivel mundial, continúan encabezando la lista de exportación y consumo de cocaína.

En Colombia, el director de la Policía general, Óscar Naranjo, ha manifestado que, en 2009, se han decomisado un total de 125 toneladas de cocaína y se han erradicado 60.000 hectáreas que se dedicaban al cultivo de la hoja de coca, todas ellas se ubicaban en el sur y en el este de la selva colombiana. Los agentes antinarcóticos, gracias a la ayuda y a la colaboración que han prestado campesinos de la zona, topógrafos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como los 97.000 millones de pesos con los que ha contado el programa de desarticulación de cultivos de cocaína, han logrado acercarse a las expectativas de la lucha contra la droga que se fijaron al comienzo de 2009. Y es que, en un principio, la meta se encontraba en la erradicación de 70.000 hectáreas, cantidad que no se ha podido alcanzar debido a la falta de financiación y a las criminales trabas puestas por las organizaciones de narcotraficantes. Como consecuencia de ello, un total de 17 policías murieron en acto de servicio mientras trabajaban en operaciones antidroga, 4 fallecieron en las tareas de fumigación y erradicación de los campos de cultivo de la hoja de coca y más de 78 agentes de las fuerzas de seguridad del Estado colombiano resultaron heridos.

Junto a estos logros, Óscar Naranjo también ha señalado que en 2009 se han capturado a 73 narcotraficantes y han expropiado más de 2.150 bienes y propiedades pertenecientes a los capos del cartel de Cali, del Norte del Valle y de Medellín, entre los que se encontraban lujosas fincas y caletas en las que se ocultaban grandes cantidades de dinero. Ahora, el jefe de Policía general de Colombia fija nuevos objetivos que cumplir, junto a la colaboración de las autoridades estadounidenses y mexicanas, para continuar con los buenos resultados en la lucha contra el narcotráfico en el año que entra. La detención de cuatro peligrosos capos de la cocaína, como son los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna, Daniel “Loco Barrera” y Pedro Guerrero, alias “Cuchillo”, es un una de las metas más importantes a conseguir a corto plazo.

Por su parte, en España, la Policía Nacional también ha hecho lo propio en esta materia. La principal vía de entrada de esta sustancia ilegal ha sido el madrileño aeropuerto de Barajas. En el mayor aeródromo del país han entrado un total de 882 kilogramos de cocaína camuflados de diferentes formas. Así, de las 360 personas detenidas por tráfico de estupefacientes, destaca el aumento de los “muleros” o “boleros”, ya que 140 personas fueron las que ocultaron la droga en el interior de su organismo tras ingerir bolas de cocaína líquida. Mientras tanto, 87 de ellas la camuflaron en el fondo de sus maletas facturadas, 67 optaron por esconderla en su ropa interior o a través de fajas que llevaban pegadas a su cuerpo y 35 “correos humanos” intentaron burlar los controles de seguridad al guardar la droga en su equipaje de mano. Otros tantos introdujeron su cargamento de cocaína a través de ingeniosos escondites: en la suela de los zapatos, en los marcos de obras pictóricas o en diferentes figuritas decorativas de porcelana.

Unos decomisos que fueron posibles gracias al despliegue de efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y del aumento de los controles de seguridad. Destaca que la gran mayoría de los detenidos fueran de nacionalidad española, seguidos muy de cerca por los de origen colombiano, aunque también se ha arrestado a narcotraficantes procedentes de otros países latinoamericanos. En concreto, 21 dominicanos, 20 bolivianos, 14 argentinos y 13 brasileños.

martes, 29 de diciembre de 2009

Rosas y claveles con fragancia de cocaína


El aeropuerto vitoriano de Foronda se ha convertido en una auténtico hervidero de fuerzas de seguridad del Estado, debido a las idas y venidas de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil a la llegada de una avioneta procedente de Colombia. Un alboroto justificado si se tiene en cuenta que, en el interior de ese avión de mercancías, había más de dos toneladas de cocaína escondidas en la base de unos palés que contenían 47.000 rosas y claveles.

La culminación de esta operación ha contado con un largo trabajo de investigación que se inició hace un año. A lo largo de este período, los agentes pudieron descubrir la existencia de una red de narcotraficantes que intentaba introducir grandes cantidades de cocaína a España por vía aérea. Efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil se percataron del primer cargamento legal que introdujo esta banda al País Vasco, un envío a modo de prueba con el que los narcotraficantes tantearon las dificultades y los imprevistos que podrían existir en este trayecto de viaje. Desde entonces, las fuerzas de seguridad siguieron muy de cerca la pista a esta organización, ya que todo apuntaba a que trabajaban en un envío próximo de cocaína desde Colombia hacia España. Y eso fue lo que ocurrió. El dispositivo desplegado por los agentes en el aeropuerto de Foronda pudo decomisar un total de 2.016 kilogramos de cocaína de gran pureza ocultos entre unos palés que contenían 47.000 rosas y claveles. Un cargamento cuya venta estaría valorada en una cantidad cercana a los 70 millones de euros.



Los narcotraficantes lo tenían todo preparado. Así, decidieron utilizar productos perecederos, como eran las flores, para camuflar la cocaína, ya que los trámites de las aduanas son menores si se transporta este tipo de mercancías. También optaron porque su avioneta aterrizara en Vitoria, ya que se trata de uno de los aeropuertos de mercancías más importantes y, por tanto, su llegada no levantaría sospecha alguna. Incluso tenían controlado dónde iban a trasladar su cargamento una vez que llegara a suelo español y, para ello, alquilaron una nave cercana a aeropuerto; lugar en el que se encargarían de separar las flores de la cocaína. Pero, a pesar de su perfecta planificación, su trama no llegó a buen puerto. La Policía Nacional y la Guardia Civil pusieron fin al entramado de esta organización con la incautación de estas dos toneladas de cocaína y con la detención de catorce personas. Seis de ellos fueron capturados en dicha nave industrial, tres en un bar cercano al aeropuerto y uno más fue arrestado a los pies del avión. Junto a ello, se han detenido también a tres personas más en Madrid y a dos en Barcelona. Estos últimos eran el abogado y el administrador de la empresa tapadera que se encargaría de blanquear el dinero obtenido de la venta del cargamento de cocaína.

En la operación denominada como “Flower Power” ha contado con la colaboración del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Álava, con la Brigada Central de Estupefacientes y la Policía Judicial de Vitoria, así como con la ayuda de la Agencia Tributaria. La desarticulación de esta operación ha sido una de las más importantes que se ha llevado a cabo en el País Vasco debido a la cantidad de droga que se ha confiscado. Ahora, el caso se encuentra en el Juzgado Central de Instrucción número 1 a la espera de una resolución.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Ingesta mortal de cocaína

Muerte por ingestión de 29 cápsulas. Podría ser un caso digno de fallecimiento por una sobredosis de medicamentos, pero esto no es precisamente lo que ha ocurrido. Francisco Javier López González, ciudadano español de 57 años, murió al explotarle una de las 29 cápsulas de cocaína que llevaba en el interior de su organismo.

El individuo se encontraba en el aeropuerto de Bogotá, El Dorado, donde se disponía a coger un avión de la compañía de Iberia con destino a Madrid. Pero su estancia en la terminal se prolongó más de lo previsto debido a que el vuelo se retrasó un par de horas. Fue en esos momentos de espera cuando Francisco empezó a sentirse mal. Según han informado varios testigos, López González dijo que tenía unos fuertes dolores en el estómago y que se encontraba muy mal. A causa de ello, comenzó a estremecerse de manera alarmante y a tocarse el abdomen con frecuencia, hasta que su cuerpo no resistió más dolor y se desplomó frente al asombro del resto de pasajeros.

Los servicios de urgencia se desplazaron al aeropuerto de inmediato y trasladaron a Francisco al hospital de Fontibón, pero debido a la gravedad que presentaba lo tuvieron que ingresar, minutos más tarde, en el hospital de Kennedy. Una vez allí, los especialistas lo metieron en quirófano para operarle, pero nada se pudo hacer por salvar su vida. Sobre las doce del mediodía y en plena operación, Francisco López González falleció tras haberle reventado una cápsula líquida de cocaína que portaba en su interior.

La subgerente científica del hospital Kennedy, Sandra Salamanca, ha señalado que el español murió a causa de una fuerte intoxicación que le provocó una hipertensión portal y una infección aguda en el abdomen, es decir, que la presión estomacal aumentó notablemente y sus órganos se paralizaron por completo. El cadáver de López González fue analizado por el departamento de Medicina Legal, donde le retiraron las 29 cápsulas de cocaína, que, posteriormente, serán estudiadas por la Fiscalía para determinar la cantidad y la pureza de cada una de ellas.

La investigación sigue abierta, debido a que, aunque ya se sabe que Francisco Javier tenía la intención de despistar los controles de la policía aeroportuaria para introducir la droga en España, todavía se desconoce si el individuo vivía en Colombia o si viajó porque guardaba relación con alguno de los cárteles del narcotráfico del país latinoamericano.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Operación antidroga en alta mar


De investigación marítima a trapicheo de estupefacientes. Ese es el cambio que ha sufrido el “Destiny Empress”, el buque oceanográfico que ha sido interceptado a 200 millas de la costa gallega por contener en su interior una tonelada de cocaína, un cargamento valorado en más de treinta millones de euros.

Detrás de esta exitosa actuación antidroga se encuentran largos meses de investigación por parte de la Policía Nacional, ya que fueron ellos los que iniciaron el seguimiento de un grupo de individuos sospechosos de tráfico de cocaína en la Costa del Sol. Desde entonces, los agentes le siguieron la pista a R. S. P., el líder colombiano de esta organización que, a pesar de estar afincado en Marbella con una falsa identidad estadounidense, viajaba a Latinoamérica y a la costa este de Estados Unidos con frecuencia, ya que allí era de donde conseguía los cargamentos de droga. Fruto de estas labores de investigación, la Policía se percató de que el cabecilla colombiano se trasladó a Vigo durante unos días, por lo que las primeras pesquisas policiales apuntaban hacia la culminación de un gran cargamento de droga que entraría oculto por el puerto marítimo de la ciudad gallega. Los agentes estaban en lo cierto, ya que R. S. P. llegó a Vigo para coordinar, antes de la llegada de la tonelada de cocaína, todos los movimientos de la recepción, camuflaje, empaquetación y posterior distribución del estupefaciente que transportaba el gran buque oceanográfico.

El “Destiny Empress” inició su travesía en Trinidad y Tobago y, desde su partida, fue seguido por la Policía Nacional. Cuando el buque se encontraba a 200 millas de la costa gallega, los agentes decidieron adelantar su actuación para pillar de improvisto a los narcotraficantes. El fuerte oleaje y el mal tiempo dificultaron las labores de acceso de las fuerzas de seguridad, pero finalmente, el “Serviola” de la Armada Española pudo transportar a los GEO a la cubierta del buque, donde procedieron a la detención de los siete tripulantes que iban a bordo del oceanográfico: un estadounidense, un británico, un canadiense y cuatro colombianos. Más complicado fue el hallazgo del cargamento de droga. La cocaína se ocultaba en un habitáculo secreto que tenía la embarcación en sus sentinas, un lugar de difícil acceso, ya que, para llegar hasta él había que localizar una trampilla perfectamente camuflada en el suelo de una de las dependencias del buque. La “tapadera” estaba cerrada con gruesas placas de aluminio que se encontraban atornilladas en el suelo y estaba, a su vez, cubierta con una moqueta. Allí era donde se escondía la tonelada de cocaína, dividida en 40 paquetes del mismo peso, que intentaban distribuir los narcotraficantes en España y en el resto de Europa.

Mientras esto sucedía en alta mar, la Policía Nacional procedió a la detención del líder de la banda cuando huía por la carretera que une las localidades malagueñas de Banahavís y San Pedro de Alcántara. El cabecilla pretendía coger un vuelo hacia Estados Unidos y escapar de la persecución policial, pero la rápida actuación de los agentes y la perfecta coordinación con la que trabajaron impidieron la fuga del narcotraficante.

Esta operación antidroga no cuenta con precedente alguno en nuestro país. Es la primera vez que los GEO, la Policía Nacional, la Armada Española y la Agencia Británica contra el Crimen SOCA (Serious Organised Crime Agency) aúnan sus fuerzas para poner fin al entramado de una organización de tráfico de cocaína. Junto a ello, destaca también que sea la primera vez que se confisca droga en una embarcación de estas características y dimensiones, ya que el “Destiny Empress” es un buque oceanográfico que cuenta con 58 metros de eslora.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

"Los Comba" se quedan sin su hombre de confianza

La Policía Antinarcóticos de Colombia ha detenido, en un gimnasio de Cali, a Feither Rolando Aponte Castillo, más conocido como “Tomás”. El narcotraficante era la pieza clave de la organización de “Los Comba”, una red muy poderosa dentro del negocio de la droga que está dirigida por los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna.

Después de más de seis meses de un arduo trabajo de investigación, la Policía ha capturado al responsable que mayor peso tenía en los envíos de cargamentos de cocaína hacia los mercados internacionales, así como al encargado de los cultivos de plantación y de producción de “coca” en la zona del Norte del Valle, más concretamente en Cauca y en Nariño. Además de ello, alias “Tomás” tenía en mente la creación de nuevas rutas en el Océano Pacífico para enviar grandes alijos de droga hacia Estados Unidos y pretendía negociar con distintas bandas criminales para que se encargaran de la custodia de sus laboratorios y cultivos de cocaína.

En el momento de la detención, “Tomás” intentó despistar a la Policía al identificarse con una documentación falsa en la que constaba que su nombre era el de Elkin Orlando Galindo Romero. Pero los agentes ya estaban al tanto de su nuevo cambio de personalidad, ya que el narcotraficante era todo un experto en esta materia. Hasta tres veces borró su identidad de la Registraduría Nacional con la finalidad de que la Policía le perdiera la pista al darle por muerto mientras él volvía a nacer con un nuevo nombre.

Ahora, Aponte Castilo será trasladado a Estados Unidos, país en el que la Corte del Distrito Este de Nueva York solicitó su extradición al acusarle de distribución y posesión de cocaína. Según señaló el director de la Policía Nacional, Óscar Naranjo, la colaboración ciudadana ha sido fundamental para dar con el paradero de Feither Rolando Aponte Castillo. Y es que las fuerzas de seguridad colombianas ofrecieron una recompensa millonaria, cercana a los 5.000 millones de pesos, para todos aquellos ciudadanos que aportaran datos fiables que ayudaran a la captura del narcotraficante.

Con esta actuación policial, se produce el segundo golpe de importancia que los agentes Antinarcóticos dan a “Los Comba” en los últimos dos meses, ya que también se detuvo a Juan Carlos Rivera Ruiz, alias “06”, el segundo hombre más poderoso de esta banda y a Claro Alfuri Rivas Asprilla, quien estaba integrado en la jerarquía de distribución internacional de cocaína.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Policías con alma de narcotraficantes


Las fuerzas de seguridad de Colombia han dado otro duro golpe al tráfico de cocaína en su país. Y es que las autoridades han decomisado un cargamento de 1.500 kilos de este estupefaciente a una banda de narcotraficantes integrada por miembros de la Policía, del Ejército y por agentes de investigación nacional.

La directora del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI), Marilú Méndez ha anunciado que la organización se dedicaba a la contratación de sicarios y al tráfico de cocaína a nivel internacional. La banda estaba conformada por 14 profesionales que combinaban su negocio del trapicheo de droga con otra labor destinada, supuestamente, a desvalijar los entramados de este comercio ilegal de sustancias estupefacientes. Y es que los “narcos” camuflaban muy bien su inmersión en el mundo del narcotráfico porque pertenecían a las fuerzas de seguridad del Estado colombiano y era casi imposible que alguien sospechara de su doble trabajo. Seis de ellos eran detectives del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), mientras que cinco eran agentes de la Policía y tres eran sargentos del Ejército.

Todos ellos velaban por la seguridad de Colombia y alertaban de los avisos de tráfico de estupefacientes que se tejían entre las redes de narcotráfico del país. Pero en vez de realizar su cometido, se encargaban de sacar sus cargamentos de cocaína por Venezuela para después nutrir los mercados más exigentes de Estados Unidos y de Europa.

Los detenidos han sido trasladados a la ciudad norteña de Cartagena, donde serán puestos a disposición judicial. Mientras tanto, las autoridades colombianas continúan en la investigación de esta organización, una banda que heredaron de Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, ex jefe paramilitar que fue extraditado a Estados Unidos el pasado mes de enero al estar acusado como presunto autor del asesinato de dos de los dirigentes de la multinacional estadounidense de minería “Drummond”.

No es la primera vez que se encuentran casos en los que agentes de la Policía están relacionados con el mundo del narcotráfico. En España también se han vivido episodios como estos. Más concretamente en Sevilla, donde el pasado año tres mandos de la Unidad de Drogas y Crímenes Organizados (UDYCO) fueron imputados al estar involucrados en el robo de 154 kilos de cocaína. El alijo de droga fue confiscado por la Policía y se encontraban en las dependencias de la Jefatura Superior de la Policía Nacional de Sevilla a la espera de su destrucción. Pero los presuntos autores del robo se hicieron con el cargamento para negociar económicamente con un clan de narcotraficantes conocidos como “Los Barriga”.

martes, 15 de diciembre de 2009

Cocaína quirúrgica y esterilizada

Agentes de la Policía Antinarcórticos de Colombia han confiscado, en el aeropuerto de Bogotá, un total de 68 kilogramos de cocaína de gran pureza. En esta ocasión, los narcotraficantes han escondido la droga en las bodegas de correos de un avión de la compañía de Iberia, que tenía como destino aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas.

El cargamento iba oculto en el interior de un equipo de esterilización de instrumentos propios de un quirófano de operaciones. Pero, por si el camuflaje fuera poco, el alijo estaba cubierto con bloques de plomo y con una grasa especial. Todo ello, para despistar los controles de seguridad que llevan a cabo los miembros de la Policía aeroportuaria, ya que, el plomo no permitía que los rayos X detectaran la cocaína y el revestimiento de grasa con el que contaba el alijo desviaba el olor del rastreo de los perros especializados para la localización de droga.

Sin embargo, y a pesar de la casi perfecta actuación de los “narcos”, agentes de la Policía Antinarcóticos hallaron el escondite de los 68 kilos de estupefacientes porque se percataron de las pequeñas grietas que sufrían las soldaduras del equipo esterilizador. Fue entonces cuando la Policía descubrió la cantidad de cocaína y procedió al registro oportuno. A pesar de que la actuación se ha desarrollado con éxito, no se ha producido ninguna detención, por lo que la investigación continúa abierta en busca de los responsables directos de este alijo que pretendían introducir la droga en España.



viernes, 11 de diciembre de 2009

Servicio de cocaína a domicilio



La Jefatura Superior de Policía de Murcia y la Brigada Provincial de la Policía Judicial han desarticulado una organización integrada por 25 individuos que se dedicaban a distribuir cocaína a domicilio en distintos puntos de la Región de Murcia.

La investigación sobre el entramado que se ocultaba detrás de esta red de narcotraficantes comenzó hace seis meses. Durante este dilatado período de tiempo, los agentes han podido averiguar todo lo relacionado con la estructura jerárquica de la organización, así como sus lugares de trabajo y los contactos que mantenían para conseguir la droga. La Policía ha descubierto que los principales responsables de esta banda se desplazaban hasta Madrid y Valencia dos veces por semana para negociar con los propietarios que les abastecían de cocaína. Normalmente, adquirían cantidades inferiores a los dos kilogramos para no levantar ningún tipo de sospecha. Una vez que la droga llegaba a Murcia se ocultaba en los pisos que se utilizaban como lugar de trabajo por los integrantes de esta organización.

Era entonces cuando todos los miembros de la banda se ponían manos a la obra. Y, mientras unos se dedicaban a adulterar y mezclar la cocaína pura con otras sustancias para sacarle mayor rendimiento a la cantidad adquirida, otros se encargaban del fraccionamiento de la misma, ya que dividían todos los paquetes de esta droga en pequeños envoltorios, cuyo peso oscilaba entre los 50 y los 300 gramos de cocaína. Posteriormente, los responsables de la labor de distribución se encargaban de venderla a través de un servicio a domicilio. Los principales destinatarios de estos alijos de coca eran los locales de ocio frecuentados principalmente por jóvenes y los consumidores particulares de este estupefaciente.

Pero para que todo este procedimiento se llevara a cabo sin el menor altercado, la organización contaba con importantes medidas de seguridad. La mayoría de los integrantes contaban con documentación falsa con el objetivo de preservar su verdadera identidad y de no sufrir ningún tipo de daño en el caso de que tuvieran que abandonar la estructura de esta banda con urgencia. También intentaron despistar la labor de investigación de la Policía, ya que realizaron varias entregas falsas de cocaína durante el mes de noviembre. A pesar de ello, la Brigada de Estupefacientes y de la Policía Judicial puso fin a este negocio ilegal con la detención de los 25 integrantes de esta banda, de los que 15 eran de nacionalidad colombiana y 10 eran españoles. Además de ello, los agentes también hicieron siete registros domiciliarios en los pisos en los que trabajaban los narcotraficantes en los municipios de Cartagena, El Puntal, Churra, Las Torres de Cotillas o Beniaján. Esta actuación se ha saldado con la incautación de 6.000 euros, ocho vehículos y un revólver, así como diversas sustancias para adulterar la cocaína y todo tipo de artilugios para el corte, el prensado y el envasado de la droga.

martes, 8 de diciembre de 2009

Galería pictórica de cocaína

Ingenio e inteligencia. Estas son algunas de las cualidades que predominaban entre los miembros de una banda de narcotráfico internacional cuyo cometido se basaba en introducir cocaína en nuestro país y distriuirla a través de obras pictóricas. Pero la Policía Nacional y la Guardia Civil han puesto fin a las expectativas de comercio ilegal de los responsables de esta organización.

Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con el Grupo de Estupefacientes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Sevilla, de la Costa del Sol y efectivos de la Comisaría de Móstoles han desarticulado una red de tráfico de cocaína que operaba en el radio comprendido entre las ciudades de Málaga, Madrid y Sevilla. La banda contaba con una perfecta jerarquización, algo que le permitió actuar con discreción y eficacia en cada uno de los golpes que ejecutaban. Los cabecillas de la organización eran dos nigerianos, encargados de buscar a “contactos” de escasos recursos económicos que estuvieran dispuestos a viajar a Colombia para recoger los cargamentos de droga y, posteriormente, introducirla en España. Si los “correos humanos” aceptaban este reto, los jefes de la organización les pagaban una cantidad que oscilaba entre los 4.000 y los 6.000 euros y, además, les ofrecían todo tipo de facilidades para que el trayecto entre Sudamérica y España fuera de lo más discreto y no levantara ninguna sospecha a su paso por los controles de seguridad de los aeropuertos. Para ello, los dirigentes de la banda de narcotraficantes le gestionaban el alojamiento y el régimen de comida durante su estancia en el país colombiano y les proporcionaban todo tipo de indumentaria, documentación falsa y móviles. Todo a cambio de que la cocaína aterrizara intacta a Madrid.

Una vez que la droga llegaba “sana y salva” al seno de la organización, un grupo de españoles se encargaban de manipular la cocaína y camuflarla entre cuadros de diferentes tamaños y estilos pictóricos. Cuando todo estaba preparado, otro equipo de trabajo se encargaba de distribuir estos cuadros a los diferentes puntos de venta de cocaína con los que contaban. Pero en uno de estos ejercicios de distribución artística, la Policía Nacional descubrió el entramado oculto que había entre el equipaje de una furgoneta y acabó con el negocio de esta red de narcotráfico.

La operación se saldó con la detención de nueve personas de entre 24 y 45 años y con la incautación de 20 kilos de cocaína de gran pureza, de 3.400 euros, teléfonos móviles y numerosa documentación falsa.

sábado, 5 de diciembre de 2009

21 crímenes que no pasarán al olvido


Pablo Emilio Escobar Gaviria regresa a la actualidad informativa. Y no precisamente por celebrarse el decimosexto aniversario de su muerte, sino porque la Corte Suprema de Justicia de Colombia ha elevado 21 de sus crímenes a delitos de lesa humanidad.

La Fiscalía Especializada de Medellín ha tomado esta decisión siguiendo el argumento de que estos crímenes, ejecutados por Escobar y por algunos de sus aliados que continúan con vida, se llevaron a cabo para presionar a los poderes políticos del país con la finalidad de evitar la extradición de los narcotraficantes colombianos a Estados Unidos. Junto a ello, los jueces han afirmado que otra de las causas que les abocó a asumir esta responsabilidad fue que nunca se investigó en profundidad ni se halló la verdad sobre las causas y las consecuencias de estos graves asesinatos. Con la aprobación de este dictamen, el fiscal general, Guillermo Mendoza, y el procurador encargado de este caso, Alejandro Ordóñez, han estimado oportuno que se organice una unidad especial para que se encargue de la investigación y del hallazgo de pruebas contundentes que demuestren la culpabilidad de los acusados.

Por su parte, el Ministerio Público de Colombia ha animado a todos los familiares de las víctimas de Pablo Escobar para que se unan a este proceso. Sólo de este modo, la Fiscalía podrá estudiar si se reúnen o no las condiciones necesarias para reabrir los casos denunciados y, si es necesario, para declararlos de lesa humanidad antes de que prescriban. A raíz de este llamamiento han sido muchas las personalidades que se han sumado a esta causa, entre los que destacan Ricardo Medina, hijo de Álvaro Medina Ochoa, el primer juez del Tribunal Superior de Medellín que ordenó la detención de Pablo Escobar; así como Ana María de Cano, esposa de Guillermo Cano, director del periódico El Espectador; y Nidia Quintero, la madre de Diana Turbay, la joven periodista de este diario colombiano.

De todos los asesinatos cometidos por el “Zar de la cocaína” durante la década de los 80 y de los 90 en el período conocido como “Narcoterrorismo”, la Justicia colombiana ha evitado la prescripción de algunos crímenes que mayor repercusión han tenido entre la sociedad del país:

- Asalto al Palacio de la Justicia en noviembre de 1985. Esta actuación fue contrarrestada por las Fuerzas Armadas, pero no se pudo evitar la muerte de un centenar de personas y la desaparición de 11 hombres.
- Triple atentado en la sede del periódico El Espectador entre abril y octubre de 1989. El incidente causó la muerte a cuatro periodistas y al director del diario, Guillermo Cano.
- Explosión de una bomba en el vuelo 203 de la compañía Avianca cuando el avión se encontraba en pleno viaje en noviembre de 1989. Con este atentado, Pablo Escobar quería asesinar al entonces candidato a la presidencia, César Gaviria, pero el político finalmente subió en otro avión al seguir las recomendaciones de su corporación. El resultado de esta tragedia fue la muerte de 107 personas.


- Atentado en el edificio del DAS, la policía secreta de Colombia, en diciembre de 1989. A pesar de que la bomba iba destinada a acabar con la vida del director de esta institución, Miguel Alfredo Maza Márquez, el general salió ileso, pero, a cambio, murieron 104 personas y provocó miles de heridos.
- Entre enero de 1988 y agosto de 1989, Pablo Escobar secuestro, entre otros, a Andrés Pastrana (alcalde de Bogotá y posterior presidente del Gobierno de Colombia), Diana Turbay (periodista e hija del ex presidente Julio César Turbay), Francisco Santos (jefe de redacción del periódico El Tiempo) o Valdemar Franklin (coronel del Ejército).

Los crímenes que ya han sido declarados de lesa humanidad por la Fiscalía Especializada de Medellín contarán con la competencia de las dos instituciones de Colombia encargadas de ello, como son la Fiscalía de lo Penal y la Procuraduría. Por lo tanto, quedará excluida la posible intervención de la Corte Penal Internacional para la resolución de estos casos.

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