La granjeros de la "coca" de Daimiel
¿Qué tendría de especial que hubiera un laboratorio en mitad de la nada y alejado de cualquier seña de urbanización? Resultaría, como mínimo, un tanto curioso. Pero la cosa cambiaría si ese laboratorio se encuentra clandestino en una granja de explotación ganadera y en él se trabaja para la producción de 50 kilos de cocaína semanales.
La Policía Nacional ha encontrado la plasmación de esta aparente historia ficticia en Daimiel (Ciudad Real). Los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) han desarticulado el mayor asedio de fabricación de cocaína que se ha encontrado en nuestro país en la última década. El laboratorio se ocultaba en una granja de ganadería de 400 metros cuadrados en la que se trabajaba en la producción y adulteración de la cocaína. Para ello, se hacía uso de todas las las herramientas necesarias para su fabricación, entre las que se encontraban prensas hidráulicas, moldes y placas de corte, así como sustancias adulterantes como el bicarbonato de sodio, la procaína o la benzocaína. Sin duda, una auténtica planta de elaboración de “coca” al más puro estilo de las que se encuentran ocultas en la selva colombiana.
En el momento en el que la Policía asaltó la finca manchega, los agentes hallaron en su interior 8 toneladas de sustancias químicas, 275 kilogramos de sustancias de corte y a ocho de los once miembros de la organización clandestina. Los detenidos que se encontraban en el laboratorio, todos ellos de origen colombiano, eran los “cocineros” que se encargaban de elaborar los procesos químicos pertinentes para la adulteración de la cocaína. Los otros tres involucrados, naturales de Bolivia, fueron aprehendidos cuando los agentes procedieron al registro de sus viviendas en Bolaños de Calatrava y en Valdepeñas, donde residía el cabecilla de esta red de narcotraficantes.
Los capos surtían su negocio gracias a las enormes cantidades de cocaína que recibían oculta en sacos de cacao en polvo procedentes de Venezuela. Estos paquetes entraban en nuestro país en barco para sortear los controles de seguridad y el posible rastreo de los perros de la Policía. Miembros de la UDYCO descubrieron el contenido de estos cargamentos y le siguieron la pista para localizar y desmantelar la banda que se escondía detrás de este entramado. Pero el trabajo de investigación de los policías encontró muchas dificultades debido a las fuertes medidas de seguridad por las que se regían los miembros de esta banda. A la granja-laboratorio se accedía por un camino rural de difícil acceso y contaba con la vigilancia constante de uno de los socios de la banda. El resto de los integrantes trabajaban y vivían en el interior de la nave y sólo salían fuera cuando llegaba la noche para deshacerse de los restos de sustancias empleadas en el proceso de elaboración de cocaína. El único que tenía contacto con el exterior era el líder de la organización, ya que se ocupaba de que los paquetes de droga llegaran en perfecto estado. Si a ello le añadimos que esta gran planta de droga estaba rodeada de vacas, cerdos, ovejas y patos, resultaba imposible que se descubriera la coartada que se escondía detrás de este plan de camuflaje perfecto.
La operación “Tablas” ha contado con la intervención de la Brigada Central de Estupefacientes de la UDYCO, con la Policía Científica, la Policía Judicial, la Unidad de Guías Caninos de la Comisaría General de la Seguridad Ciudadana y con los GEO.

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