Radiografía “cocainómana” del Ebro
De todo menos agua. Es la conclusión a la que han llegado expertos en química y biología al conocer los resultados sobre el estado del agua del río Ebro.La Unión Europea y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han examinado el contenido de las aguas fluviales de nuestro país. El estudio ha desvelado que el Ebro, a su paso por Zaragoza, transporta más de 610 kilos de cocaína y 430 kilos de otro tipo de sustancias, entre las que se encuentran la heroína o las anfetaminas. Los investigadores analizaron quince puntos concretos en una distancia comprendida entre siete municipios “maños” y ello le bastó para confirmar que España es el mayor consumidor de Europa y que Zaragoza es la ciudad en la que más cocaína y heroína se consume al año. Estos datos revelan que, en la capital aragonesa, se consumen 31 dosis de cocaína al día por cada mil habitantes y que, económicamente, el negocio de la cocaína arrastra más de 700.000 mil euros al año en nuestro país.
Pero, ¿cómo llega la cocaína al agua? Una vez que se consume droga, ésta se elimina a través de la orina, por lo que va a parar, en primera instancia, a las aguas residuales y a las depuradoras. Y su fin no es otro que las aguas fluviales. A partir de aquí, el análisis está servido. Y, en este caso, ha descubierto que Zaragoza es la mayor consumidora de drogas de nuestro país, pero que le siguen de cerca Lleida, Logroño o Pamplona.
Este estudio se realizó bajo el proyecto “Aquaterra”, encargado de analizar la calidad y el estado de las aguas del viejo continente. La próxima aventura en la que se embarcará el CSIC será la de analizar la calidad del aire europeo para conocer, de nuevo, las zonas en las que prolifera el consumo de drogas.
Pero, ¿cómo llega la cocaína al agua? Una vez que se consume droga, ésta se elimina a través de la orina, por lo que va a parar, en primera instancia, a las aguas residuales y a las depuradoras. Y su fin no es otro que las aguas fluviales. A partir de aquí, el análisis está servido. Y, en este caso, ha descubierto que Zaragoza es la mayor consumidora de drogas de nuestro país, pero que le siguen de cerca Lleida, Logroño o Pamplona.
Este estudio se realizó bajo el proyecto “Aquaterra”, encargado de analizar la calidad y el estado de las aguas del viejo continente. La próxima aventura en la que se embarcará el CSIC será la de analizar la calidad del aire europeo para conocer, de nuevo, las zonas en las que prolifera el consumo de drogas.
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