martes, 29 de diciembre de 2009

Rosas y claveles con fragancia de cocaína


El aeropuerto vitoriano de Foronda se ha convertido en una auténtico hervidero de fuerzas de seguridad del Estado, debido a las idas y venidas de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil a la llegada de una avioneta procedente de Colombia. Un alboroto justificado si se tiene en cuenta que, en el interior de ese avión de mercancías, había más de dos toneladas de cocaína escondidas en la base de unos palés que contenían 47.000 rosas y claveles.

La culminación de esta operación ha contado con un largo trabajo de investigación que se inició hace un año. A lo largo de este período, los agentes pudieron descubrir la existencia de una red de narcotraficantes que intentaba introducir grandes cantidades de cocaína a España por vía aérea. Efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil se percataron del primer cargamento legal que introdujo esta banda al País Vasco, un envío a modo de prueba con el que los narcotraficantes tantearon las dificultades y los imprevistos que podrían existir en este trayecto de viaje. Desde entonces, las fuerzas de seguridad siguieron muy de cerca la pista a esta organización, ya que todo apuntaba a que trabajaban en un envío próximo de cocaína desde Colombia hacia España. Y eso fue lo que ocurrió. El dispositivo desplegado por los agentes en el aeropuerto de Foronda pudo decomisar un total de 2.016 kilogramos de cocaína de gran pureza ocultos entre unos palés que contenían 47.000 rosas y claveles. Un cargamento cuya venta estaría valorada en una cantidad cercana a los 70 millones de euros.



Los narcotraficantes lo tenían todo preparado. Así, decidieron utilizar productos perecederos, como eran las flores, para camuflar la cocaína, ya que los trámites de las aduanas son menores si se transporta este tipo de mercancías. También optaron porque su avioneta aterrizara en Vitoria, ya que se trata de uno de los aeropuertos de mercancías más importantes y, por tanto, su llegada no levantaría sospecha alguna. Incluso tenían controlado dónde iban a trasladar su cargamento una vez que llegara a suelo español y, para ello, alquilaron una nave cercana a aeropuerto; lugar en el que se encargarían de separar las flores de la cocaína. Pero, a pesar de su perfecta planificación, su trama no llegó a buen puerto. La Policía Nacional y la Guardia Civil pusieron fin al entramado de esta organización con la incautación de estas dos toneladas de cocaína y con la detención de catorce personas. Seis de ellos fueron capturados en dicha nave industrial, tres en un bar cercano al aeropuerto y uno más fue arrestado a los pies del avión. Junto a ello, se han detenido también a tres personas más en Madrid y a dos en Barcelona. Estos últimos eran el abogado y el administrador de la empresa tapadera que se encargaría de blanquear el dinero obtenido de la venta del cargamento de cocaína.

En la operación denominada como “Flower Power” ha contado con la colaboración del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Álava, con la Brigada Central de Estupefacientes y la Policía Judicial de Vitoria, así como con la ayuda de la Agencia Tributaria. La desarticulación de esta operación ha sido una de las más importantes que se ha llevado a cabo en el País Vasco debido a la cantidad de droga que se ha confiscado. Ahora, el caso se encuentra en el Juzgado Central de Instrucción número 1 a la espera de una resolución.

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