Galería pictórica de cocaína
Ingenio e inteligencia. Estas son algunas de las cualidades que predominaban entre los miembros de una banda de narcotráfico internacional cuyo cometido se basaba en introducir cocaína en nuestro país y distriuirla a través de obras pictóricas. Pero la Policía Nacional y la Guardia Civil han puesto fin a las expectativas de comercio ilegal de los responsables de esta organización.
Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con el Grupo de Estupefacientes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Sevilla, de la Costa del Sol y efectivos de la Comisaría de Móstoles han desarticulado una red de tráfico de cocaína que operaba en el radio comprendido entre las ciudades de Málaga, Madrid y Sevilla. La banda contaba con una perfecta jerarquización, algo que le permitió actuar con discreción y eficacia en cada uno de los golpes que ejecutaban. Los cabecillas de la organización eran dos nigerianos, encargados de buscar a “contactos” de escasos recursos económicos que estuvieran dispuestos a viajar a Colombia para recoger los cargamentos de droga y, posteriormente, introducirla en España. Si los “correos humanos” aceptaban este reto, los jefes de la organización les pagaban una cantidad que oscilaba entre los 4.000 y los 6.000 euros y, además, les ofrecían todo tipo de facilidades para que el trayecto entre Sudamérica y España fuera de lo más discreto y no levantara ninguna sospecha a su paso por los controles de seguridad de los aeropuertos. Para ello, los dirigentes de la banda de narcotraficantes le gestionaban el alojamiento y el régimen de comida durante su estancia en el país colombiano y les proporcionaban todo tipo de indumentaria, documentación falsa y móviles. Todo a cambio de que la cocaína aterrizara intacta a Madrid.
Una vez que la droga llegaba “sana y salva” al seno de la organización, un grupo de españoles se encargaban de manipular la cocaína y camuflarla entre cuadros de diferentes tamaños y estilos pictóricos. Cuando todo estaba preparado, otro equipo de trabajo se encargaba de distribuir estos cuadros a los diferentes puntos de venta de cocaína con los que contaban. Pero en uno de estos ejercicios de distribución artística, la Policía Nacional descubrió el entramado oculto que había entre el equipaje de una furgoneta y acabó con el negocio de esta red de narcotráfico.
La operación se saldó con la detención de nueve personas de entre 24 y 45 años y con la incautación de 20 kilos de cocaína de gran pureza, de 3.400 euros, teléfonos móviles y numerosa documentación falsa.
Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con el Grupo de Estupefacientes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Sevilla, de la Costa del Sol y efectivos de la Comisaría de Móstoles han desarticulado una red de tráfico de cocaína que operaba en el radio comprendido entre las ciudades de Málaga, Madrid y Sevilla. La banda contaba con una perfecta jerarquización, algo que le permitió actuar con discreción y eficacia en cada uno de los golpes que ejecutaban. Los cabecillas de la organización eran dos nigerianos, encargados de buscar a “contactos” de escasos recursos económicos que estuvieran dispuestos a viajar a Colombia para recoger los cargamentos de droga y, posteriormente, introducirla en España. Si los “correos humanos” aceptaban este reto, los jefes de la organización les pagaban una cantidad que oscilaba entre los 4.000 y los 6.000 euros y, además, les ofrecían todo tipo de facilidades para que el trayecto entre Sudamérica y España fuera de lo más discreto y no levantara ninguna sospecha a su paso por los controles de seguridad de los aeropuertos. Para ello, los dirigentes de la banda de narcotraficantes le gestionaban el alojamiento y el régimen de comida durante su estancia en el país colombiano y les proporcionaban todo tipo de indumentaria, documentación falsa y móviles. Todo a cambio de que la cocaína aterrizara intacta a Madrid.
Una vez que la droga llegaba “sana y salva” al seno de la organización, un grupo de españoles se encargaban de manipular la cocaína y camuflarla entre cuadros de diferentes tamaños y estilos pictóricos. Cuando todo estaba preparado, otro equipo de trabajo se encargaba de distribuir estos cuadros a los diferentes puntos de venta de cocaína con los que contaban. Pero en uno de estos ejercicios de distribución artística, la Policía Nacional descubrió el entramado oculto que había entre el equipaje de una furgoneta y acabó con el negocio de esta red de narcotráfico.
La operación se saldó con la detención de nueve personas de entre 24 y 45 años y con la incautación de 20 kilos de cocaína de gran pureza, de 3.400 euros, teléfonos móviles y numerosa documentación falsa.

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