Operación antidroga en alta mar
De investigación marítima a trapicheo de estupefacientes. Ese es el cambio que ha sufrido el “Destiny Empress”, el buque oceanográfico que ha sido interceptado a 200 millas de la costa gallega por contener en su interior una tonelada de cocaína, un cargamento valorado en más de treinta millones de euros.
Detrás de esta exitosa actuación antidroga se encuentran largos meses de investigación por parte de la Policía Nacional, ya que fueron ellos los que iniciaron el seguimiento de un grupo de individuos sospechosos de tráfico de cocaína en la Costa del Sol. Desde entonces, los agentes le siguieron la pista a R. S. P., el líder colombiano de esta organización que, a pesar de estar afincado en Marbella con una falsa identidad estadounidense, viajaba a Latinoamérica y a la costa este de Estados Unidos con frecuencia, ya que allí era de donde conseguía los cargamentos de droga. Fruto de estas labores de investigación, la Policía se percató de que el cabecilla colombiano se trasladó a Vigo durante unos días, por lo que las primeras pesquisas policiales apuntaban hacia la culminación de un gran cargamento de droga que entraría oculto por el puerto marítimo de la ciudad gallega. Los agentes estaban en lo cierto, ya que R. S. P. llegó a Vigo para coordinar, antes de la llegada de la tonelada de cocaína, todos los movimientos de la recepción, camuflaje, empaquetación y posterior distribución del estupefaciente que transportaba el gran buque oceanográfico.
El “Destiny Empress” inició su travesía en Trinidad y Tobago y, desde su partida, fue seguido por la Policía Nacional. Cuando el buque se encontraba a 200 millas de la costa gallega, los agentes decidieron adelantar su actuación para pillar de improvisto a los narcotraficantes. El fuerte oleaje y el mal tiempo dificultaron las labores de acceso de las fuerzas de seguridad, pero finalmente, el “Serviola” de la Armada Española pudo transportar a los GEO a la cubierta del buque, donde procedieron a la detención de los siete tripulantes que iban a bordo del oceanográfico: un estadounidense, un británico, un canadiense y cuatro colombianos. Más complicado fue el hallazgo del cargamento de droga. La cocaína se ocultaba en un habitáculo secreto que tenía la embarcación en sus sentinas, un lugar de difícil acceso, ya que, para llegar hasta él había que localizar una trampilla perfectamente camuflada en el suelo de una de las dependencias del buque. La “tapadera” estaba cerrada con gruesas placas de aluminio que se encontraban atornilladas en el suelo y estaba, a su vez, cubierta con una moqueta. Allí era donde se escondía la tonelada de cocaína, dividida en 40 paquetes del mismo peso, que intentaban distribuir los narcotraficantes en España y en el resto de Europa.
Mientras esto sucedía en alta mar, la Policía Nacional procedió a la detención del líder de la banda cuando huía por la carretera que une las localidades malagueñas de Banahavís y San Pedro de Alcántara. El cabecilla pretendía coger un vuelo hacia Estados Unidos y escapar de la persecución policial, pero la rápida actuación de los agentes y la perfecta coordinación con la que trabajaron impidieron la fuga del narcotraficante.
Esta operación antidroga no cuenta con precedente alguno en nuestro país. Es la primera vez que los GEO, la Policía Nacional, la Armada Española y la Agencia Británica contra el Crimen SOCA (Serious Organised Crime Agency) aúnan sus fuerzas para poner fin al entramado de una organización de tráfico de cocaína. Junto a ello, destaca también que sea la primera vez que se confisca droga en una embarcación de estas características y dimensiones, ya que el “Destiny Empress” es un buque oceanográfico que cuenta con 58 metros de eslora.
Detrás de esta exitosa actuación antidroga se encuentran largos meses de investigación por parte de la Policía Nacional, ya que fueron ellos los que iniciaron el seguimiento de un grupo de individuos sospechosos de tráfico de cocaína en la Costa del Sol. Desde entonces, los agentes le siguieron la pista a R. S. P., el líder colombiano de esta organización que, a pesar de estar afincado en Marbella con una falsa identidad estadounidense, viajaba a Latinoamérica y a la costa este de Estados Unidos con frecuencia, ya que allí era de donde conseguía los cargamentos de droga. Fruto de estas labores de investigación, la Policía se percató de que el cabecilla colombiano se trasladó a Vigo durante unos días, por lo que las primeras pesquisas policiales apuntaban hacia la culminación de un gran cargamento de droga que entraría oculto por el puerto marítimo de la ciudad gallega. Los agentes estaban en lo cierto, ya que R. S. P. llegó a Vigo para coordinar, antes de la llegada de la tonelada de cocaína, todos los movimientos de la recepción, camuflaje, empaquetación y posterior distribución del estupefaciente que transportaba el gran buque oceanográfico.
El “Destiny Empress” inició su travesía en Trinidad y Tobago y, desde su partida, fue seguido por la Policía Nacional. Cuando el buque se encontraba a 200 millas de la costa gallega, los agentes decidieron adelantar su actuación para pillar de improvisto a los narcotraficantes. El fuerte oleaje y el mal tiempo dificultaron las labores de acceso de las fuerzas de seguridad, pero finalmente, el “Serviola” de la Armada Española pudo transportar a los GEO a la cubierta del buque, donde procedieron a la detención de los siete tripulantes que iban a bordo del oceanográfico: un estadounidense, un británico, un canadiense y cuatro colombianos. Más complicado fue el hallazgo del cargamento de droga. La cocaína se ocultaba en un habitáculo secreto que tenía la embarcación en sus sentinas, un lugar de difícil acceso, ya que, para llegar hasta él había que localizar una trampilla perfectamente camuflada en el suelo de una de las dependencias del buque. La “tapadera” estaba cerrada con gruesas placas de aluminio que se encontraban atornilladas en el suelo y estaba, a su vez, cubierta con una moqueta. Allí era donde se escondía la tonelada de cocaína, dividida en 40 paquetes del mismo peso, que intentaban distribuir los narcotraficantes en España y en el resto de Europa.
Mientras esto sucedía en alta mar, la Policía Nacional procedió a la detención del líder de la banda cuando huía por la carretera que une las localidades malagueñas de Banahavís y San Pedro de Alcántara. El cabecilla pretendía coger un vuelo hacia Estados Unidos y escapar de la persecución policial, pero la rápida actuación de los agentes y la perfecta coordinación con la que trabajaron impidieron la fuga del narcotraficante.
Esta operación antidroga no cuenta con precedente alguno en nuestro país. Es la primera vez que los GEO, la Policía Nacional, la Armada Española y la Agencia Británica contra el Crimen SOCA (Serious Organised Crime Agency) aúnan sus fuerzas para poner fin al entramado de una organización de tráfico de cocaína. Junto a ello, destaca también que sea la primera vez que se confisca droga en una embarcación de estas características y dimensiones, ya que el “Destiny Empress” es un buque oceanográfico que cuenta con 58 metros de eslora.

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