viernes, 5 de marzo de 2010

Cocaína entre fogones

Un tres por ciento de la población española confiesa ser consumidor habitual de cocaína. Una cifra que sitúa a nuestro país a la cabeza de la Unión Europea como el mayor consumidor y como la principal entrada de cocaína en el viejo continente. Precisamente, en uno de los puertos españoles más importantes para los narcotraficantes, el de Algeciras, ha sido donde ha arrancado la última operación antidroga que se ha realizado en nuestro país. 175 kilos de cocaína se han incautado en Sevilla cuando llegaban ocultos entre palés de madera desde Paraguay. Detrás de este entramado, se ocultaba una organización internacional conformada por cinco españoles, tres paraguayos y un argentino. Todos ellos han pasado ya a disposición judicial.

En la cocina del restaurante “Los Arroces”, situado en el barrio de Sevilla Este de la capital hispalense, se ocultaba el segundo mayor alijo de cocaína del año después de que se decomisara el liderado por la banda del torero “Canito”. En concreto, 175 kilos de cocaína de una pureza que rozaba el cien por cien, se cortaba, manipulaba y se empaquetaba para su posterior distribución en el laboratorio que, el responsable de este establecimiento hostelero, había ubicado en las dependencias de la cocina.

El Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia de Sevilla inició la investigación de este caso a mediados del pasado año, cuando fuentes cercanas al presunto implicado revelaron su inquietud ante el posible tráfico de drogas en el que podría estar implicado el dueño del restaurante. A partir de entonces, los agentes iniciaron un dispositivo de seguimiento que les llevó hasta el puerto de Algeciras. En total, de los diez palés de madera que se usan para el parqué del suelo que llegaron a la nave, sólo los dos últimos iban contenían cocaína dividida en diferentes paquetes de entre 250 y 400 gramos. Junto al cargamento incautado, los agentes detuvieron al dueño del restaurante, a tres hombres de confianza que se encargaban de las labores de vigilancia, al transportista de la droga, a un argentino y a tres paraguayos, dos de los cuales son afamados médicos en el campo de la cirugía fetal. Mientras tanto, y de manera simultanea, otro equipo de la Guardia Civil hizo cinco registros más en el restaurante “Los Arroces”, en la habitación de un hotel de la ciudad, en dos viviendas de Sevilla y en otra de Osuna.

La ya denominada “Operación calentito” ha concluído con la intervención de cinco turismos y una motocicleta, así como con la incautación de 12.500 euros, 750 pesos argentinos, 500 dólares americanos y varios ordenadores teléfonos móviles. Ahora, el Juzgado de Instrucción número 18 de Sevilla ha ordenado el ingreso en prisión de los detenidos hasta que se inicie el juicio contra esta red de narcotraficantes.

Desde la Guardia Civil se ha anunciado que van a reforzar las labores de control y registro en el puerto de Algeciras, ya que, junto al de Vigo, constituye la entrada más importante de la droga que llega de Latinoañmérica. Sobre todo si tiene en cuenta que, las últimas cuatro operaciones antidroga desmanteladas en España tienen como nexo de unión que su mercancía de droga se introdujo en nuestro país desde el puerto de la ciudad gaditana.




martes, 12 de enero de 2010

Muertes súbitas por consumo de cocaína

Ya se sabe que el consumo de cocaína es nocivo para la salud, pero gracias a un estudio publicado por el Instituto de Medicina Legal de Sevilla esta idea cobra una mayor precisión y refleja las peligrosas consecuencias que conlleva la adicción a las drogas.

En concreto, este trabajo revela que el 3% de las muertes súbitas que se producen en el sur de España guardan una relación directa con el consumo de este estupefaciente, ya sea en pequeñas o grandes cantidades. El balance del estudio se ha pulicado en una revista internacional, European Heart Journal, y en ella se refleja el análisis realizado sobre las muertes repentinas que tuvieron lugar en el período comprendido entre 2003 y 2006. Joaquín Lucena, jefe del servicio de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal de Sevilla, ha dirigido este examen siguiendo un procedimiento basado en la realización de análisis de sangre, de orina y de los órganos cardiovasculares de la persona fallecida con la finalidad de encontrar en ellos restos de estupefacientes. Después de este preestudio, comenzó la elaboración de las estadísticas. En ellas se reflejaba que de las 668 muertes súbitas que se estudiaron, un total de 21 estaban directamente relacionadas con el consumo de cocaína en personas con edades comprendidas entre los 20 y los 45 años.

Entre 0,1 y 1,15 miligramos en sangre era la cantidad media de coca que había en los cuerpos analizados. Hay que señalar que son muchas las variaciones que se encuentran entre los hombres y las mujeres que mueren por esta causa, algo evidente y que corresponde a la edad, sexo, metabolismo de cada persona, así como las circunstancias de cada una de ellas, tales como la forma en la que se ingirió la droga, la cantidad consumida o si se mezcló este estupefaciente con otro tipo de sustancias. Esta última cuestión cobra especial relevancia, ya que el 8% de los hombres que murieron de forma repentina habían ingerido cocaína y alcohol, una combinación muy peligrosa si se tiene en cuenta que esta unión de sustancias aumentan el ritmo cardíaco.

Se trata del primer estudio que se realiza en una comunidad autónoma de España que atiende a estas características y, tras conocerse sus resultados,no se descarta que se pueda extrapolar al resto del país e incluso al resto de Europa. La finalidad de todo ello no es otra que la de intentar concienciar a la ciudadanía de la gravedad y de las perjudiciales consecuencias que acarrea el consumo de cualquier tipo de droga, en este caso, de cocaína.

jueves, 7 de enero de 2010

Narcóticos, de venta en supermercados

En el mundo del narcotráfico son muchos los casos de irracionalidad absoluta que se han podido encontrar en lo que respecta al camuflaje de la cocaína. Pero nunca antes se había dado un caso de estas características en España. Un cargamento de 100 kilogramos de cloridrato de cocaína se paseaba entre las cajas de plátanos macho de varias cadenas de supermercados Lidl. Más concretamente fue en Madrid, Cáceres y Plasencia donde los empleados de esta empresa descubrieron unos misteriosos paquetes prensados debajo de esta fruta tropical a primera hora de la mañana.

A partir de ese momento, la Brigada Judicial de la Policía Nacional tomó las riendas de este caso con el objetivo de encontrar las causas de esta inaudita operación. Las primeras hipótesis barajaron la posibilidad de que los narcotraficantes pudieran cometer un error de cálculo en la distribución de la droga. La cocaína llegó oculta entre cajas de plátanos macho al puerto valenciano de Sagunto. Una vez allí, un contacto se encargaría de recoger la mercancía y enviarla rumbo a Pontevedra. Pero, por motivos desconocidos, ese contacto nunca llegó. Fue entonces cuando la caja de fruta se extravió y fue a parar a la Comunidad de Madrid, de ahí se trasladó a Mercamadrid y, posteriormente, llegó a los supermercados Lidl.

La Brigada Provincial de la Policía Judicial, los agentes de la Villa de Vallecas y los de Seguridad Ciudadana iniciaron diferentes registros en Mercamadrid. Allí, pudieron averiguar que los plátanos que compró esta empresa alimenticia procedían de Ecuador, pero no descartan que detrás de este entramado se encuentren los carteles colombianos que mantienen una relación comercial con narcotraficantes españoles. Junto a ello, los agentes también revisaron cada uno de los establecimientos en los que se encontraron los paquetes de cocaína. Desde los supermercados Lidl informaron que todas las cajas de plátanos que se habían visto afectados por esta causa habían sido retiradas del mercado y que sus clientes no habían sufrido ningún tipo de riesgo para su salud.

La investigación continúa abierta y las últimas novedades en este caso apuntan a que no hubo ningún error en el desvío que se produjo con el cargamento de plátanos hasta llegar a Madrid y Extremadura. Los agentes señalan que los narcotraficantes pudieron percatarse de la presencia policial en el puerto de Sagunto y prefirieron no recoger este alijo de droga para evitar posibles detenciones.

sábado, 2 de enero de 2010

Cocaína a pie de playa


La Policía antinarcóticos y el Ejército de Colombia comienzan el año decomisando cocaína. Y es que el ministro de Defensa del país latinoamericano, Gabriel Silva, ha informado que los soldados pertenecientes al Batallón de Infantería 33 confiscaron un total de 1,786 kilogramos de cloridrato de cocaína en el municipio norteño de Puerto Escondido.

La droga estaba escondida en la playa de esta localidad a la espera de ser enviada a la costa sur de Estados Unidos, pero el Ejército colombiano la localizó mientras realizaba tareas rutinarias de control antidroga en una zona conocida como el caserío de San Rafael. Un hallazgo que fue posible gracias a la colaboración prestada por algunos ciudadanos que participaron en el programa de recompensa que organizó el Gobierno con la finalidad de incautar posibles alijos de droga en la zona.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado colombiano han podido averiguar que esta cantidad de cocaína pertenece a un grupo de narcotraficantes conocido como “Águilas Negras”. La banda está integrada por antiguos paramilitares y que nació tras la desarticulación del grupo Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) entre 2003 y 2006. Además de ello, también han informado que el escondite de este cargamento de droga se encontraba en un lugar estratégico tanto para el tráfico de estupefacientes como para el de armas, ya que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia cuentan con representación en esta zona. Cerca de 56 millones de dólares es la cantidad de dinero que se hubieran podido embolsar los narcotraficantes en el caso de que esta operación se hubiera llevado a cabo eficazmente.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Balance anual sobre la confiscación de cocaína hispano-colombiana

2009 llega a su fin y, con él, concluye un año en el que el tráfico de cocaína ha seguido haciendo de las suyas. A pesar de ello, las autoridades especializadas en operaciones antidroga se muestran satisfechos por la labor realizada a lo largo de estos doce meses. Ahora, toca hacer balance de los resultados obtenidos por el trabajo que han llevado a cabo las fuerzas de seguridad del Estado colombiano y español, los países que, a nivel mundial, continúan encabezando la lista de exportación y consumo de cocaína.

En Colombia, el director de la Policía general, Óscar Naranjo, ha manifestado que, en 2009, se han decomisado un total de 125 toneladas de cocaína y se han erradicado 60.000 hectáreas que se dedicaban al cultivo de la hoja de coca, todas ellas se ubicaban en el sur y en el este de la selva colombiana. Los agentes antinarcóticos, gracias a la ayuda y a la colaboración que han prestado campesinos de la zona, topógrafos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como los 97.000 millones de pesos con los que ha contado el programa de desarticulación de cultivos de cocaína, han logrado acercarse a las expectativas de la lucha contra la droga que se fijaron al comienzo de 2009. Y es que, en un principio, la meta se encontraba en la erradicación de 70.000 hectáreas, cantidad que no se ha podido alcanzar debido a la falta de financiación y a las criminales trabas puestas por las organizaciones de narcotraficantes. Como consecuencia de ello, un total de 17 policías murieron en acto de servicio mientras trabajaban en operaciones antidroga, 4 fallecieron en las tareas de fumigación y erradicación de los campos de cultivo de la hoja de coca y más de 78 agentes de las fuerzas de seguridad del Estado colombiano resultaron heridos.

Junto a estos logros, Óscar Naranjo también ha señalado que en 2009 se han capturado a 73 narcotraficantes y han expropiado más de 2.150 bienes y propiedades pertenecientes a los capos del cartel de Cali, del Norte del Valle y de Medellín, entre los que se encontraban lujosas fincas y caletas en las que se ocultaban grandes cantidades de dinero. Ahora, el jefe de Policía general de Colombia fija nuevos objetivos que cumplir, junto a la colaboración de las autoridades estadounidenses y mexicanas, para continuar con los buenos resultados en la lucha contra el narcotráfico en el año que entra. La detención de cuatro peligrosos capos de la cocaína, como son los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna, Daniel “Loco Barrera” y Pedro Guerrero, alias “Cuchillo”, es un una de las metas más importantes a conseguir a corto plazo.

Por su parte, en España, la Policía Nacional también ha hecho lo propio en esta materia. La principal vía de entrada de esta sustancia ilegal ha sido el madrileño aeropuerto de Barajas. En el mayor aeródromo del país han entrado un total de 882 kilogramos de cocaína camuflados de diferentes formas. Así, de las 360 personas detenidas por tráfico de estupefacientes, destaca el aumento de los “muleros” o “boleros”, ya que 140 personas fueron las que ocultaron la droga en el interior de su organismo tras ingerir bolas de cocaína líquida. Mientras tanto, 87 de ellas la camuflaron en el fondo de sus maletas facturadas, 67 optaron por esconderla en su ropa interior o a través de fajas que llevaban pegadas a su cuerpo y 35 “correos humanos” intentaron burlar los controles de seguridad al guardar la droga en su equipaje de mano. Otros tantos introdujeron su cargamento de cocaína a través de ingeniosos escondites: en la suela de los zapatos, en los marcos de obras pictóricas o en diferentes figuritas decorativas de porcelana.

Unos decomisos que fueron posibles gracias al despliegue de efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y del aumento de los controles de seguridad. Destaca que la gran mayoría de los detenidos fueran de nacionalidad española, seguidos muy de cerca por los de origen colombiano, aunque también se ha arrestado a narcotraficantes procedentes de otros países latinoamericanos. En concreto, 21 dominicanos, 20 bolivianos, 14 argentinos y 13 brasileños.

martes, 29 de diciembre de 2009

Rosas y claveles con fragancia de cocaína


El aeropuerto vitoriano de Foronda se ha convertido en una auténtico hervidero de fuerzas de seguridad del Estado, debido a las idas y venidas de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil a la llegada de una avioneta procedente de Colombia. Un alboroto justificado si se tiene en cuenta que, en el interior de ese avión de mercancías, había más de dos toneladas de cocaína escondidas en la base de unos palés que contenían 47.000 rosas y claveles.

La culminación de esta operación ha contado con un largo trabajo de investigación que se inició hace un año. A lo largo de este período, los agentes pudieron descubrir la existencia de una red de narcotraficantes que intentaba introducir grandes cantidades de cocaína a España por vía aérea. Efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil se percataron del primer cargamento legal que introdujo esta banda al País Vasco, un envío a modo de prueba con el que los narcotraficantes tantearon las dificultades y los imprevistos que podrían existir en este trayecto de viaje. Desde entonces, las fuerzas de seguridad siguieron muy de cerca la pista a esta organización, ya que todo apuntaba a que trabajaban en un envío próximo de cocaína desde Colombia hacia España. Y eso fue lo que ocurrió. El dispositivo desplegado por los agentes en el aeropuerto de Foronda pudo decomisar un total de 2.016 kilogramos de cocaína de gran pureza ocultos entre unos palés que contenían 47.000 rosas y claveles. Un cargamento cuya venta estaría valorada en una cantidad cercana a los 70 millones de euros.



Los narcotraficantes lo tenían todo preparado. Así, decidieron utilizar productos perecederos, como eran las flores, para camuflar la cocaína, ya que los trámites de las aduanas son menores si se transporta este tipo de mercancías. También optaron porque su avioneta aterrizara en Vitoria, ya que se trata de uno de los aeropuertos de mercancías más importantes y, por tanto, su llegada no levantaría sospecha alguna. Incluso tenían controlado dónde iban a trasladar su cargamento una vez que llegara a suelo español y, para ello, alquilaron una nave cercana a aeropuerto; lugar en el que se encargarían de separar las flores de la cocaína. Pero, a pesar de su perfecta planificación, su trama no llegó a buen puerto. La Policía Nacional y la Guardia Civil pusieron fin al entramado de esta organización con la incautación de estas dos toneladas de cocaína y con la detención de catorce personas. Seis de ellos fueron capturados en dicha nave industrial, tres en un bar cercano al aeropuerto y uno más fue arrestado a los pies del avión. Junto a ello, se han detenido también a tres personas más en Madrid y a dos en Barcelona. Estos últimos eran el abogado y el administrador de la empresa tapadera que se encargaría de blanquear el dinero obtenido de la venta del cargamento de cocaína.

En la operación denominada como “Flower Power” ha contado con la colaboración del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Álava, con la Brigada Central de Estupefacientes y la Policía Judicial de Vitoria, así como con la ayuda de la Agencia Tributaria. La desarticulación de esta operación ha sido una de las más importantes que se ha llevado a cabo en el País Vasco debido a la cantidad de droga que se ha confiscado. Ahora, el caso se encuentra en el Juzgado Central de Instrucción número 1 a la espera de una resolución.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Ingesta mortal de cocaína

Muerte por ingestión de 29 cápsulas. Podría ser un caso digno de fallecimiento por una sobredosis de medicamentos, pero esto no es precisamente lo que ha ocurrido. Francisco Javier López González, ciudadano español de 57 años, murió al explotarle una de las 29 cápsulas de cocaína que llevaba en el interior de su organismo.

El individuo se encontraba en el aeropuerto de Bogotá, El Dorado, donde se disponía a coger un avión de la compañía de Iberia con destino a Madrid. Pero su estancia en la terminal se prolongó más de lo previsto debido a que el vuelo se retrasó un par de horas. Fue en esos momentos de espera cuando Francisco empezó a sentirse mal. Según han informado varios testigos, López González dijo que tenía unos fuertes dolores en el estómago y que se encontraba muy mal. A causa de ello, comenzó a estremecerse de manera alarmante y a tocarse el abdomen con frecuencia, hasta que su cuerpo no resistió más dolor y se desplomó frente al asombro del resto de pasajeros.

Los servicios de urgencia se desplazaron al aeropuerto de inmediato y trasladaron a Francisco al hospital de Fontibón, pero debido a la gravedad que presentaba lo tuvieron que ingresar, minutos más tarde, en el hospital de Kennedy. Una vez allí, los especialistas lo metieron en quirófano para operarle, pero nada se pudo hacer por salvar su vida. Sobre las doce del mediodía y en plena operación, Francisco López González falleció tras haberle reventado una cápsula líquida de cocaína que portaba en su interior.

La subgerente científica del hospital Kennedy, Sandra Salamanca, ha señalado que el español murió a causa de una fuerte intoxicación que le provocó una hipertensión portal y una infección aguda en el abdomen, es decir, que la presión estomacal aumentó notablemente y sus órganos se paralizaron por completo. El cadáver de López González fue analizado por el departamento de Medicina Legal, donde le retiraron las 29 cápsulas de cocaína, que, posteriormente, serán estudiadas por la Fiscalía para determinar la cantidad y la pureza de cada una de ellas.

La investigación sigue abierta, debido a que, aunque ya se sabe que Francisco Javier tenía la intención de despistar los controles de la policía aeroportuaria para introducir la droga en España, todavía se desconoce si el individuo vivía en Colombia o si viajó porque guardaba relación con alguno de los cárteles del narcotráfico del país latinoamericano.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Operación antidroga en alta mar


De investigación marítima a trapicheo de estupefacientes. Ese es el cambio que ha sufrido el “Destiny Empress”, el buque oceanográfico que ha sido interceptado a 200 millas de la costa gallega por contener en su interior una tonelada de cocaína, un cargamento valorado en más de treinta millones de euros.

Detrás de esta exitosa actuación antidroga se encuentran largos meses de investigación por parte de la Policía Nacional, ya que fueron ellos los que iniciaron el seguimiento de un grupo de individuos sospechosos de tráfico de cocaína en la Costa del Sol. Desde entonces, los agentes le siguieron la pista a R. S. P., el líder colombiano de esta organización que, a pesar de estar afincado en Marbella con una falsa identidad estadounidense, viajaba a Latinoamérica y a la costa este de Estados Unidos con frecuencia, ya que allí era de donde conseguía los cargamentos de droga. Fruto de estas labores de investigación, la Policía se percató de que el cabecilla colombiano se trasladó a Vigo durante unos días, por lo que las primeras pesquisas policiales apuntaban hacia la culminación de un gran cargamento de droga que entraría oculto por el puerto marítimo de la ciudad gallega. Los agentes estaban en lo cierto, ya que R. S. P. llegó a Vigo para coordinar, antes de la llegada de la tonelada de cocaína, todos los movimientos de la recepción, camuflaje, empaquetación y posterior distribución del estupefaciente que transportaba el gran buque oceanográfico.

El “Destiny Empress” inició su travesía en Trinidad y Tobago y, desde su partida, fue seguido por la Policía Nacional. Cuando el buque se encontraba a 200 millas de la costa gallega, los agentes decidieron adelantar su actuación para pillar de improvisto a los narcotraficantes. El fuerte oleaje y el mal tiempo dificultaron las labores de acceso de las fuerzas de seguridad, pero finalmente, el “Serviola” de la Armada Española pudo transportar a los GEO a la cubierta del buque, donde procedieron a la detención de los siete tripulantes que iban a bordo del oceanográfico: un estadounidense, un británico, un canadiense y cuatro colombianos. Más complicado fue el hallazgo del cargamento de droga. La cocaína se ocultaba en un habitáculo secreto que tenía la embarcación en sus sentinas, un lugar de difícil acceso, ya que, para llegar hasta él había que localizar una trampilla perfectamente camuflada en el suelo de una de las dependencias del buque. La “tapadera” estaba cerrada con gruesas placas de aluminio que se encontraban atornilladas en el suelo y estaba, a su vez, cubierta con una moqueta. Allí era donde se escondía la tonelada de cocaína, dividida en 40 paquetes del mismo peso, que intentaban distribuir los narcotraficantes en España y en el resto de Europa.

Mientras esto sucedía en alta mar, la Policía Nacional procedió a la detención del líder de la banda cuando huía por la carretera que une las localidades malagueñas de Banahavís y San Pedro de Alcántara. El cabecilla pretendía coger un vuelo hacia Estados Unidos y escapar de la persecución policial, pero la rápida actuación de los agentes y la perfecta coordinación con la que trabajaron impidieron la fuga del narcotraficante.

Esta operación antidroga no cuenta con precedente alguno en nuestro país. Es la primera vez que los GEO, la Policía Nacional, la Armada Española y la Agencia Británica contra el Crimen SOCA (Serious Organised Crime Agency) aúnan sus fuerzas para poner fin al entramado de una organización de tráfico de cocaína. Junto a ello, destaca también que sea la primera vez que se confisca droga en una embarcación de estas características y dimensiones, ya que el “Destiny Empress” es un buque oceanográfico que cuenta con 58 metros de eslora.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

"Los Comba" se quedan sin su hombre de confianza

La Policía Antinarcóticos de Colombia ha detenido, en un gimnasio de Cali, a Feither Rolando Aponte Castillo, más conocido como “Tomás”. El narcotraficante era la pieza clave de la organización de “Los Comba”, una red muy poderosa dentro del negocio de la droga que está dirigida por los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna.

Después de más de seis meses de un arduo trabajo de investigación, la Policía ha capturado al responsable que mayor peso tenía en los envíos de cargamentos de cocaína hacia los mercados internacionales, así como al encargado de los cultivos de plantación y de producción de “coca” en la zona del Norte del Valle, más concretamente en Cauca y en Nariño. Además de ello, alias “Tomás” tenía en mente la creación de nuevas rutas en el Océano Pacífico para enviar grandes alijos de droga hacia Estados Unidos y pretendía negociar con distintas bandas criminales para que se encargaran de la custodia de sus laboratorios y cultivos de cocaína.

En el momento de la detención, “Tomás” intentó despistar a la Policía al identificarse con una documentación falsa en la que constaba que su nombre era el de Elkin Orlando Galindo Romero. Pero los agentes ya estaban al tanto de su nuevo cambio de personalidad, ya que el narcotraficante era todo un experto en esta materia. Hasta tres veces borró su identidad de la Registraduría Nacional con la finalidad de que la Policía le perdiera la pista al darle por muerto mientras él volvía a nacer con un nuevo nombre.

Ahora, Aponte Castilo será trasladado a Estados Unidos, país en el que la Corte del Distrito Este de Nueva York solicitó su extradición al acusarle de distribución y posesión de cocaína. Según señaló el director de la Policía Nacional, Óscar Naranjo, la colaboración ciudadana ha sido fundamental para dar con el paradero de Feither Rolando Aponte Castillo. Y es que las fuerzas de seguridad colombianas ofrecieron una recompensa millonaria, cercana a los 5.000 millones de pesos, para todos aquellos ciudadanos que aportaran datos fiables que ayudaran a la captura del narcotraficante.

Con esta actuación policial, se produce el segundo golpe de importancia que los agentes Antinarcóticos dan a “Los Comba” en los últimos dos meses, ya que también se detuvo a Juan Carlos Rivera Ruiz, alias “06”, el segundo hombre más poderoso de esta banda y a Claro Alfuri Rivas Asprilla, quien estaba integrado en la jerarquía de distribución internacional de cocaína.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Policías con alma de narcotraficantes


Las fuerzas de seguridad de Colombia han dado otro duro golpe al tráfico de cocaína en su país. Y es que las autoridades han decomisado un cargamento de 1.500 kilos de este estupefaciente a una banda de narcotraficantes integrada por miembros de la Policía, del Ejército y por agentes de investigación nacional.

La directora del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI), Marilú Méndez ha anunciado que la organización se dedicaba a la contratación de sicarios y al tráfico de cocaína a nivel internacional. La banda estaba conformada por 14 profesionales que combinaban su negocio del trapicheo de droga con otra labor destinada, supuestamente, a desvalijar los entramados de este comercio ilegal de sustancias estupefacientes. Y es que los “narcos” camuflaban muy bien su inmersión en el mundo del narcotráfico porque pertenecían a las fuerzas de seguridad del Estado colombiano y era casi imposible que alguien sospechara de su doble trabajo. Seis de ellos eran detectives del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), mientras que cinco eran agentes de la Policía y tres eran sargentos del Ejército.

Todos ellos velaban por la seguridad de Colombia y alertaban de los avisos de tráfico de estupefacientes que se tejían entre las redes de narcotráfico del país. Pero en vez de realizar su cometido, se encargaban de sacar sus cargamentos de cocaína por Venezuela para después nutrir los mercados más exigentes de Estados Unidos y de Europa.

Los detenidos han sido trasladados a la ciudad norteña de Cartagena, donde serán puestos a disposición judicial. Mientras tanto, las autoridades colombianas continúan en la investigación de esta organización, una banda que heredaron de Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, ex jefe paramilitar que fue extraditado a Estados Unidos el pasado mes de enero al estar acusado como presunto autor del asesinato de dos de los dirigentes de la multinacional estadounidense de minería “Drummond”.

No es la primera vez que se encuentran casos en los que agentes de la Policía están relacionados con el mundo del narcotráfico. En España también se han vivido episodios como estos. Más concretamente en Sevilla, donde el pasado año tres mandos de la Unidad de Drogas y Crímenes Organizados (UDYCO) fueron imputados al estar involucrados en el robo de 154 kilos de cocaína. El alijo de droga fue confiscado por la Policía y se encontraban en las dependencias de la Jefatura Superior de la Policía Nacional de Sevilla a la espera de su destrucción. Pero los presuntos autores del robo se hicieron con el cargamento para negociar económicamente con un clan de narcotraficantes conocidos como “Los Barriga”.

martes, 15 de diciembre de 2009

Cocaína quirúrgica y esterilizada

Agentes de la Policía Antinarcórticos de Colombia han confiscado, en el aeropuerto de Bogotá, un total de 68 kilogramos de cocaína de gran pureza. En esta ocasión, los narcotraficantes han escondido la droga en las bodegas de correos de un avión de la compañía de Iberia, que tenía como destino aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas.

El cargamento iba oculto en el interior de un equipo de esterilización de instrumentos propios de un quirófano de operaciones. Pero, por si el camuflaje fuera poco, el alijo estaba cubierto con bloques de plomo y con una grasa especial. Todo ello, para despistar los controles de seguridad que llevan a cabo los miembros de la Policía aeroportuaria, ya que, el plomo no permitía que los rayos X detectaran la cocaína y el revestimiento de grasa con el que contaba el alijo desviaba el olor del rastreo de los perros especializados para la localización de droga.

Sin embargo, y a pesar de la casi perfecta actuación de los “narcos”, agentes de la Policía Antinarcóticos hallaron el escondite de los 68 kilos de estupefacientes porque se percataron de las pequeñas grietas que sufrían las soldaduras del equipo esterilizador. Fue entonces cuando la Policía descubrió la cantidad de cocaína y procedió al registro oportuno. A pesar de que la actuación se ha desarrollado con éxito, no se ha producido ninguna detención, por lo que la investigación continúa abierta en busca de los responsables directos de este alijo que pretendían introducir la droga en España.



viernes, 11 de diciembre de 2009

Servicio de cocaína a domicilio



La Jefatura Superior de Policía de Murcia y la Brigada Provincial de la Policía Judicial han desarticulado una organización integrada por 25 individuos que se dedicaban a distribuir cocaína a domicilio en distintos puntos de la Región de Murcia.

La investigación sobre el entramado que se ocultaba detrás de esta red de narcotraficantes comenzó hace seis meses. Durante este dilatado período de tiempo, los agentes han podido averiguar todo lo relacionado con la estructura jerárquica de la organización, así como sus lugares de trabajo y los contactos que mantenían para conseguir la droga. La Policía ha descubierto que los principales responsables de esta banda se desplazaban hasta Madrid y Valencia dos veces por semana para negociar con los propietarios que les abastecían de cocaína. Normalmente, adquirían cantidades inferiores a los dos kilogramos para no levantar ningún tipo de sospecha. Una vez que la droga llegaba a Murcia se ocultaba en los pisos que se utilizaban como lugar de trabajo por los integrantes de esta organización.

Era entonces cuando todos los miembros de la banda se ponían manos a la obra. Y, mientras unos se dedicaban a adulterar y mezclar la cocaína pura con otras sustancias para sacarle mayor rendimiento a la cantidad adquirida, otros se encargaban del fraccionamiento de la misma, ya que dividían todos los paquetes de esta droga en pequeños envoltorios, cuyo peso oscilaba entre los 50 y los 300 gramos de cocaína. Posteriormente, los responsables de la labor de distribución se encargaban de venderla a través de un servicio a domicilio. Los principales destinatarios de estos alijos de coca eran los locales de ocio frecuentados principalmente por jóvenes y los consumidores particulares de este estupefaciente.

Pero para que todo este procedimiento se llevara a cabo sin el menor altercado, la organización contaba con importantes medidas de seguridad. La mayoría de los integrantes contaban con documentación falsa con el objetivo de preservar su verdadera identidad y de no sufrir ningún tipo de daño en el caso de que tuvieran que abandonar la estructura de esta banda con urgencia. También intentaron despistar la labor de investigación de la Policía, ya que realizaron varias entregas falsas de cocaína durante el mes de noviembre. A pesar de ello, la Brigada de Estupefacientes y de la Policía Judicial puso fin a este negocio ilegal con la detención de los 25 integrantes de esta banda, de los que 15 eran de nacionalidad colombiana y 10 eran españoles. Además de ello, los agentes también hicieron siete registros domiciliarios en los pisos en los que trabajaban los narcotraficantes en los municipios de Cartagena, El Puntal, Churra, Las Torres de Cotillas o Beniaján. Esta actuación se ha saldado con la incautación de 6.000 euros, ocho vehículos y un revólver, así como diversas sustancias para adulterar la cocaína y todo tipo de artilugios para el corte, el prensado y el envasado de la droga.

martes, 8 de diciembre de 2009

Galería pictórica de cocaína

Ingenio e inteligencia. Estas son algunas de las cualidades que predominaban entre los miembros de una banda de narcotráfico internacional cuyo cometido se basaba en introducir cocaína en nuestro país y distriuirla a través de obras pictóricas. Pero la Policía Nacional y la Guardia Civil han puesto fin a las expectativas de comercio ilegal de los responsables de esta organización.

Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con el Grupo de Estupefacientes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Sevilla, de la Costa del Sol y efectivos de la Comisaría de Móstoles han desarticulado una red de tráfico de cocaína que operaba en el radio comprendido entre las ciudades de Málaga, Madrid y Sevilla. La banda contaba con una perfecta jerarquización, algo que le permitió actuar con discreción y eficacia en cada uno de los golpes que ejecutaban. Los cabecillas de la organización eran dos nigerianos, encargados de buscar a “contactos” de escasos recursos económicos que estuvieran dispuestos a viajar a Colombia para recoger los cargamentos de droga y, posteriormente, introducirla en España. Si los “correos humanos” aceptaban este reto, los jefes de la organización les pagaban una cantidad que oscilaba entre los 4.000 y los 6.000 euros y, además, les ofrecían todo tipo de facilidades para que el trayecto entre Sudamérica y España fuera de lo más discreto y no levantara ninguna sospecha a su paso por los controles de seguridad de los aeropuertos. Para ello, los dirigentes de la banda de narcotraficantes le gestionaban el alojamiento y el régimen de comida durante su estancia en el país colombiano y les proporcionaban todo tipo de indumentaria, documentación falsa y móviles. Todo a cambio de que la cocaína aterrizara intacta a Madrid.

Una vez que la droga llegaba “sana y salva” al seno de la organización, un grupo de españoles se encargaban de manipular la cocaína y camuflarla entre cuadros de diferentes tamaños y estilos pictóricos. Cuando todo estaba preparado, otro equipo de trabajo se encargaba de distribuir estos cuadros a los diferentes puntos de venta de cocaína con los que contaban. Pero en uno de estos ejercicios de distribución artística, la Policía Nacional descubrió el entramado oculto que había entre el equipaje de una furgoneta y acabó con el negocio de esta red de narcotráfico.

La operación se saldó con la detención de nueve personas de entre 24 y 45 años y con la incautación de 20 kilos de cocaína de gran pureza, de 3.400 euros, teléfonos móviles y numerosa documentación falsa.

sábado, 5 de diciembre de 2009

21 crímenes que no pasarán al olvido


Pablo Emilio Escobar Gaviria regresa a la actualidad informativa. Y no precisamente por celebrarse el decimosexto aniversario de su muerte, sino porque la Corte Suprema de Justicia de Colombia ha elevado 21 de sus crímenes a delitos de lesa humanidad.

La Fiscalía Especializada de Medellín ha tomado esta decisión siguiendo el argumento de que estos crímenes, ejecutados por Escobar y por algunos de sus aliados que continúan con vida, se llevaron a cabo para presionar a los poderes políticos del país con la finalidad de evitar la extradición de los narcotraficantes colombianos a Estados Unidos. Junto a ello, los jueces han afirmado que otra de las causas que les abocó a asumir esta responsabilidad fue que nunca se investigó en profundidad ni se halló la verdad sobre las causas y las consecuencias de estos graves asesinatos. Con la aprobación de este dictamen, el fiscal general, Guillermo Mendoza, y el procurador encargado de este caso, Alejandro Ordóñez, han estimado oportuno que se organice una unidad especial para que se encargue de la investigación y del hallazgo de pruebas contundentes que demuestren la culpabilidad de los acusados.

Por su parte, el Ministerio Público de Colombia ha animado a todos los familiares de las víctimas de Pablo Escobar para que se unan a este proceso. Sólo de este modo, la Fiscalía podrá estudiar si se reúnen o no las condiciones necesarias para reabrir los casos denunciados y, si es necesario, para declararlos de lesa humanidad antes de que prescriban. A raíz de este llamamiento han sido muchas las personalidades que se han sumado a esta causa, entre los que destacan Ricardo Medina, hijo de Álvaro Medina Ochoa, el primer juez del Tribunal Superior de Medellín que ordenó la detención de Pablo Escobar; así como Ana María de Cano, esposa de Guillermo Cano, director del periódico El Espectador; y Nidia Quintero, la madre de Diana Turbay, la joven periodista de este diario colombiano.

De todos los asesinatos cometidos por el “Zar de la cocaína” durante la década de los 80 y de los 90 en el período conocido como “Narcoterrorismo”, la Justicia colombiana ha evitado la prescripción de algunos crímenes que mayor repercusión han tenido entre la sociedad del país:

- Asalto al Palacio de la Justicia en noviembre de 1985. Esta actuación fue contrarrestada por las Fuerzas Armadas, pero no se pudo evitar la muerte de un centenar de personas y la desaparición de 11 hombres.
- Triple atentado en la sede del periódico El Espectador entre abril y octubre de 1989. El incidente causó la muerte a cuatro periodistas y al director del diario, Guillermo Cano.
- Explosión de una bomba en el vuelo 203 de la compañía Avianca cuando el avión se encontraba en pleno viaje en noviembre de 1989. Con este atentado, Pablo Escobar quería asesinar al entonces candidato a la presidencia, César Gaviria, pero el político finalmente subió en otro avión al seguir las recomendaciones de su corporación. El resultado de esta tragedia fue la muerte de 107 personas.


- Atentado en el edificio del DAS, la policía secreta de Colombia, en diciembre de 1989. A pesar de que la bomba iba destinada a acabar con la vida del director de esta institución, Miguel Alfredo Maza Márquez, el general salió ileso, pero, a cambio, murieron 104 personas y provocó miles de heridos.
- Entre enero de 1988 y agosto de 1989, Pablo Escobar secuestro, entre otros, a Andrés Pastrana (alcalde de Bogotá y posterior presidente del Gobierno de Colombia), Diana Turbay (periodista e hija del ex presidente Julio César Turbay), Francisco Santos (jefe de redacción del periódico El Tiempo) o Valdemar Franklin (coronel del Ejército).

Los crímenes que ya han sido declarados de lesa humanidad por la Fiscalía Especializada de Medellín contarán con la competencia de las dos instituciones de Colombia encargadas de ello, como son la Fiscalía de lo Penal y la Procuraduría. Por lo tanto, quedará excluida la posible intervención de la Corte Penal Internacional para la resolución de estos casos.

lunes, 30 de noviembre de 2009

"Los Paisas" pierden poder en el mercado del narcotráfico de Colombia


El Cuerpo de la Policía Nacional de Colombia continúa en las labores de desarticulación de la organización “Los Paisas”, una de las redes más importantes que colaboran en el apoyo a los sicarios de los carteles del narcotráfico colombiano.

Este fin de semana, los agentes de la Policía Antinarcóticos le han confiscado a esta banda una tonelada y media de cocaína que tenía como destino la costa oeste de Estados Unidos. La droga iba a bordo de una lancha rápida que navegaba por el mar Caribe. En el interior de la embarcación se ocultaban 49 paquetes entre los que se camuflaban los 1.500 kilos de cocaína. La sustancia estaba bien protegida, ya que los narcotraficantes envolvieron estos sacos con espuma de poliuretano para evitar que la salinidad del Océano Atlántico estropeara la pureza de la “coca” que transportaban. El navío fue detenido por la Policía portuaria a dos millas de Punta Paroa, una localidad perteneciente al departamento de La Guajira. La operación se saldó con la incautación del cargamento de cocaína, cuya venta estaba valorada en 52 millones de dólares, y con el arresto de los tres narcotraficantes que conducían la lancha, uno de ellos, originario del departamento de Antioquia y los otros dos, aborígenes de la etnia Wayúu, un pueblo indígena que habita tan sólo en los territorios del departamento colombiano de La Guajira y en los del Estado de Zulia de Venezuela.

Este no ha sido el único golpe que han recibido “Los Paisas” por parte de la Policía de Colombia. Y es que, durante este mes de noviembre, los agentes han llevado a cabo varias operaciones en las que han detenido a importantes miembros de la banda. En la primera de las redadas se capturó a 16 integrantes de esta red en las ciudades de Bogotá, Santa Marta, Barranquilla y en Villavicencio. Días más tarde, la Dirección de Investigación Criminal de la Policía colombiana, en colaboración con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), detuvo en Barranquilla a Donaldo Vervel García “El Gato”, jefe de la organización en el norte de Colombia y responsable del envío de cocaína a Centroamérica y Europa. Por su parte, el 14 de noviembre efectivos de la Armada Nacional arrestaron, en la ciudad de Montería, a Jairo Luis Díaz, más conocido como “Mincho”, el cabecilla de esta red de narcotraficantes. En esta operación, los agentes también incautaron varios teléfonos móviles, dos ordenadores portátiles y dos lanzagranadas, así como 2.422 cartuchos y 10 fusiles de diferente calibre.

Ahora, todos los esfuerzos de la Policía Nacional de Colombia se centran en la captura de Arnulfo Sánchez, alias “Pablito”, el nuevo líder de “Los Paisas” en la costa del norte del país. “Pablito” es un paramilitar integrado en la organización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo contrainsurgente considerado por Estados Unidos y por Colombia como una banda terrorista. El narcotraficante es buscado entre los territorios de Sierra Nevada y Santa Marta. La Policía ha ofrecido 3.000.000.000 de pesos para quien ofrezca una información fiable que conduzca a su detención.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Jaén se queda sin reservas de cocaína

Las despensas de “coca” de la capital del Santo Reino se quedan vacías. Y es que, la banda de narcotraficantes que controlaba la distribución del 90 por ciento de la cocaína en la ciudad y en la provincia jiennense, se ha quedado sin negocio. Una operación conjunta y sin precedentes realizada entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Cuerpo de la Guardia Civil ha puesto fin al ejercicio de esta actividad ilegal.

El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogras (EDOA) de la Guardia Civil y la Policía de Jaén inició una investigación el pasado mes de mayo con el objetivo de acabar con la organización de colombianos que introducía cocaína a la capital jiennense. Esta red de narcotraficantes estaba muy bien estructurada. En Madrid residían los cabecillas de la banda, R. M. C. y A. S. Z., cuyo cometido se basaba en asegurarse que la droga llegara desde Colombia hasta España. Una vez cumplida la primera fase del negocio, J. L. B. G. se encargaba de trasladar la cocaína en su coche hasta Jaén, donde se reunía con dos mediadores que se responsabilizaban del corte de la droga y de distribuirla entre los “camellos” de la ciudad.

A partir de aquí, los agentes de la Policía y de la Guardia Civil le siguieron la pista a los miembros de esta banda y empezaron a controlar los puntos de venta de cocaína que tenían en Jaén y en otros municipios de la provincia. En uno de esos controles, los dos cuerpos de seguridad lograron detener a un narcotraficante de esta organización que conducía un Nissan Note a su paso por el polígono industrial Quiebra-Cántaros. El varón llevaba en el interior del vehículo 200 gramos de cocaína y fue detenido en el acto. Por su parte, la Guardia Civil arrestó a otro de los integrantes de esta banda en un control de carreteras al portar 1.250 gramos de “coca”. Con estas detenciones, la Policía y la Guardia Civil procedió al registro de los cinco pisos que los narcotraficantes utilizaban para el preparado y la distribución de la droga. Los agentes incautaron en estas viviendas grandes cantidades de dinero, teléfonos móviles y sustancias de corte, así como 8.000 dosis de cocaína preparadas para su venta.

En total, la operación “Ben Saprut” se ha saldado con la detención de ocho personas, cinco registros de domicilio y con la incautación de teléfonos móviles, dinero en metálico y de 1.450 gramos de cocaína puros.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Panelas con sabor a cocaína

La operación “Tablas” continúa. Las once detenciones que se realizaron hace unas semanas en el macrolaboratorio de Daimiel parecen no haber sido suficientes para desmontar por completo la mayor nave de producción de cocaína de nuestro país. Ahora, los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes trabajan en la desarticulación del entramado de compañías que suministraban de droga a esta red de narcotraficantes.

Hace unos días, la Policía Nacional incautó en el puerto de Valencia 17.000 kilos de panelas procedentes de Colombia, unos dulces típicos de América del Sur elaborados, exclusivamente, a base del jugo de la caña de azúcar. Pero estas “chancacas”, como también se conocen en Perú, contaban con la peculiaridad de que iban rellenas de cocaína, ya que en el interior de estas 17 toneladas de postre sudamericano había 230 kilos de “coca”. Su destino no era otro que ir a parar a la granja-laboratorio de Daimiel, que fue desmantelada por la Policía a mediados del mes de noviembre.

El cargamento portaba, en total, unos 18 palés que cargaban 34.000 kilos de panelas. A su llegada al puerto de Valencia, los agentes de la Policía Científica realizaron un muestreo rutinario de la carga completa y fue entonces cuando se percataron de la presencia de cocaína en 17 de las 34 toneladas del cargamento. Esta cantidad fue analizada en un laboratorio químico y en el estudio detectaron que la cocaína estaba repartida en 526 tabletas de este dulce.

La investigación policial ha determinado que la empresa colombiana que se encargaba de la exportación de estos dulces a España, es la misma que trabajaba para el laboratorio de Daimiel en la introducción de cocaína escondida en cacao en polvo. Además de ello, han averiguado que la compañía de esta empresa decidió camuflar la cocaína en las panelas para no levantar demasiadas sospechas. Y es que, Colombia, es el segundo productor mundial de este dulce y la agroindustria panelera constituye uno de los principales motores económicos del país, por lo que no iba a resultar muy extraño que llegara a Valencia un enorme cargamento de este producto.

En esta segunda fase de la operación “Tablas” ha colaborado la Brigada Central de Estupefacientes, la Comisaría Provincial de Ciudad Real y la Policía Científica. En esta ocasión, la Policía Nacional ha dado otro golpe a esta banda de narcotraficantes al detener a la administradora de la empresa que importaba estos productos para ocultar en su interior la cocaína. Los agentes han asegurado que la investigación no se da por concluida y que no se descartan nuevas detenciones.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La granjeros de la "coca" de Daimiel


¿Qué tendría de especial que hubiera un laboratorio en mitad de la nada y alejado de cualquier seña de urbanización? Resultaría, como mínimo, un tanto curioso. Pero la cosa cambiaría si ese laboratorio se encuentra clandestino en una granja de explotación ganadera y en él se trabaja para la producción de 50 kilos de cocaína semanales.

La Policía Nacional ha encontrado la plasmación de esta aparente historia ficticia en Daimiel (Ciudad Real). Los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) han desarticulado el mayor asedio de fabricación de cocaína que se ha encontrado en nuestro país en la última década. El laboratorio se ocultaba en una granja de ganadería de 400 metros cuadrados en la que se trabajaba en la producción y adulteración de la cocaína. Para ello, se hacía uso de todas las las herramientas necesarias para su fabricación, entre las que se encontraban prensas hidráulicas, moldes y placas de corte, así como sustancias adulterantes como el bicarbonato de sodio, la procaína o la benzocaína. Sin duda, una auténtica planta de elaboración de “coca” al más puro estilo de las que se encuentran ocultas en la selva colombiana.

En el momento en el que la Policía asaltó la finca manchega, los agentes hallaron en su interior 8 toneladas de sustancias químicas, 275 kilogramos de sustancias de corte y a ocho de los once miembros de la organización clandestina. Los detenidos que se encontraban en el laboratorio, todos ellos de origen colombiano, eran los “cocineros” que se encargaban de elaborar los procesos químicos pertinentes para la adulteración de la cocaína. Los otros tres involucrados, naturales de Bolivia, fueron aprehendidos cuando los agentes procedieron al registro de sus viviendas en Bolaños de Calatrava y en Valdepeñas, donde residía el cabecilla de esta red de narcotraficantes.

Los capos surtían su negocio gracias a las enormes cantidades de cocaína que recibían oculta en sacos de cacao en polvo procedentes de Venezuela. Estos paquetes entraban en nuestro país en barco para sortear los controles de seguridad y el posible rastreo de los perros de la Policía. Miembros de la UDYCO descubrieron el contenido de estos cargamentos y le siguieron la pista para localizar y desmantelar la banda que se escondía detrás de este entramado. Pero el trabajo de investigación de los policías encontró muchas dificultades debido a las fuertes medidas de seguridad por las que se regían los miembros de esta banda. A la granja-laboratorio se accedía por un camino rural de difícil acceso y contaba con la vigilancia constante de uno de los socios de la banda. El resto de los integrantes trabajaban y vivían en el interior de la nave y sólo salían fuera cuando llegaba la noche para deshacerse de los restos de sustancias empleadas en el proceso de elaboración de cocaína. El único que tenía contacto con el exterior era el líder de la organización, ya que se ocupaba de que los paquetes de droga llegaran en perfecto estado. Si a ello le añadimos que esta gran planta de droga estaba rodeada de vacas, cerdos, ovejas y patos, resultaba imposible que se descubriera la coartada que se escondía detrás de este plan de camuflaje perfecto.

La operación “Tablas” ha contado con la intervención de la Brigada Central de Estupefacientes de la UDYCO, con la Policía Científica, la Policía Judicial, la Unidad de Guías Caninos de la Comisaría General de la Seguridad Ciudadana y con los GEO.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los narcoescondites con más ingenio

Juguetes, frutas exóticas, colchones hinchables o gambas congeladas. Estos han sido algunos de los escondites más inhóspitos que se han utilizado para introducir cocaína en nuestro país e intentar burlar los controles policiales.

El Ministerio del Interior ha publicado un informe elaborado por la Brigada Central de Estupefacientes en el que se indica que, durante este año, se han incautado 14.773 kilos de cocaína. Esta Cuerpo policial, junto con la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) llevan más de cuarenta años trabajando para acabar con el comercio de la droga más consumida en España. Pero los agentes han tenido que amoldarse a las nuevas tácticas empleadas por los “capos” y por sus organizaciones para desmantelar sus cada vez más agudas tramas de actuación.

Entre los alijos descomisados que han contado con un escondrijo más insólito destacan las cantidades de cocaína que se han descubierto ocultas entre plantillas de zapatillas, amplificadores, frenos de camiones, juguetes o tapizados de muebles. Por no hablar de las que iban escondidas en vajillas de porcelana, depósitos de plomo, latas de cerveza o frutas exóticas.
Gran parte de estas actuaciones antidroga las ha confiscado la Policía Nacional en su entrada por Galicia. Destaca la operación policial que incautó más de ochocientos kilos de cocaína camuflada entre gambas congeladas a su llegada al puerto coruñés de Marín. Pero estos casos no sólo se dan en la comunidad gallega. En Madrid se intervinieron varias maquinarias de molinos de viento que contenían 45 paquetes de cocaína y, en Valencia, se encontraron 12 kilos de “coca” ocultos en el armazón de unos muebles originarios de Perú.

Además de cocaína, durante 2009 se han interceptado otro tipo de drogas. En concreto, 74.184 kilos de hachís, 119 kilos de heroína o más de 5.000 dosis de LSD. Todo un reto para los miembros de la Brigada Central de Estupefacientes, uno de los cuerpos de mayor peso en el descomiso de droga de toda Europa.

martes, 3 de noviembre de 2009

Radiografía “cocainómana” del Ebro

De todo menos agua. Es la conclusión a la que han llegado expertos en química y biología al conocer los resultados sobre el estado del agua del río Ebro.

La Unión Europea y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han examinado el contenido de las aguas fluviales de nuestro país. El estudio ha desvelado que el Ebro, a su paso por Zaragoza, transporta más de 610 kilos de cocaína y 430 kilos de otro tipo de sustancias, entre las que se encuentran la heroína o las anfetaminas. Los investigadores analizaron quince puntos concretos en una distancia comprendida entre siete municipios “maños” y ello le bastó para confirmar que España es el mayor consumidor de Europa y que Zaragoza es la ciudad en la que más cocaína y heroína se consume al año. Estos datos revelan que, en la capital aragonesa, se consumen 31 dosis de cocaína al día por cada mil habitantes y que, económicamente, el negocio de la cocaína arrastra más de 700.000 mil euros al año en nuestro país.

Pero, ¿cómo llega la cocaína al agua? Una vez que se consume droga, ésta se elimina a través de la orina, por lo que va a parar, en primera instancia, a las aguas residuales y a las depuradoras. Y su fin no es otro que las aguas fluviales. A partir de aquí, el análisis está servido. Y, en este caso, ha descubierto que Zaragoza es la mayor consumidora de drogas de nuestro país, pero que le siguen de cerca Lleida, Logroño o Pamplona.

Este estudio se realizó bajo el proyecto “Aquaterra”, encargado de analizar la calidad y el estado de las aguas del viejo continente. La próxima aventura en la que se embarcará el CSIC será la de analizar la calidad del aire europeo para conocer, de nuevo, las zonas en las que prolifera el consumo de drogas.

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